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El audiovisual en Internet y el “fin” de las audiencia/s. Apuntes sobre dispositivos mediáticos y actores de la comunicación.

Por: Lic. Ricardo Diviani

Introducción

Desde las últimas décadas del siglo XX el concepto de audiencia, que históricamente había ocupado un lugar destacado en los estudios sobre medios masivos, fue sucesivamente puesto en crisis. Si las transformaciones de las tecnologías de la comunicación  a partir de los 80’, fundamentalmente la introducción a los hogares de la video casetera y posteriormente la aparición de la televisión por cable, expresaron el comienzo del fin del “audiencia” entendida como masa indiferenciada expuesta a los distintos medios (y de alguna manera, el comienzo del ¿“fin”? de  la televisión generalista y otros soportes “tradicionales”[1]), en la actualidad, con la emergencia de algunos dispositivos audiovisuales entramados en Internet, parece poco pertinente sostener aquel “viejo” concepto.

Por aquellos años de fin de milenio hubo intentos de encontrar “nuevas” formas de dar cuenta del fenómeno que estaba emergiendo en el marco de los estudios cualitativos de recepción.  Se propuso hablar de audiencia en plural para abordar el paso de la homogeneidad a la diversidad de los “públicos”.  Algunos encontraron más pertinente referir a “consumidores”, no entendido el consumo en su acepción económica,  como lugar donde se realiza la mercancía sino como espacio de negociación, apropiación y producción de sentido y otros, también, comenzaron ha sostener la idea de públicos “nomádicos”  o “sujetos errantes” difícil de “localizar” en un lugar o espacio determinado[2].

Hoy se hace evidente que el concepto de audiencia/s  ya no parece como el más apropiado para un estudio sobre los nuevos dispositivos digitales. Tampoco pareciera una alternativa válida las propuestas que antes mencionábamos: ninguna de ellas  pone en riesgo –a pesar de los intentos – a la “recepción” como una polaridad ya adquirida y definida a priori en un sistema más o menos lineal de comunicación. Quizás habría que dejar en suspenso a las audiencias y sus derivados y pensar en los “actores”. Esta noción de actor, consideramos, puede resultar pertinente siempre  y cuando haga referencia a la intervención activa y  necesaria de las “audiencias” en los  procesos de producción de sentido[3]. En los nuevos soportes digitales, los actores se encuentran en  una red de interrelación en la que nociones de emisores-receptores se diluyen y se convierten en participe fundamentales de la  circulación de determinados materiales significantes.

Por otro lado entendemos importante distinguir al actor del “sujeto”, entendido como  sujeto “cartesiano” de conciencia y libertad y del “agente” como mero reproductor de prácticas establecidas. La noción de actor se halla en los intercisios entre el puro determinismo y la autodeterminación, entre aquel “sujeto sujetado” a las “estructuras”  y uno puramente autónomo. En esa tensión se mueven los actores de la comunicación y los actores sociales en general. Obviamente el “abandono” del concepto de audiencia/s no impide el análisis sobre accesos y exposición ante los medios. Para aquellos interesados en los modelos de negocios de determinados dispositivos mediáticos conocer las “audiencias” sigue siendo fundamental para las cuestiones, por ejemplo, de la  publicidad y la venta. En última instancia, los actores también son “audiencias”. Aún más: ¿Quiénes son los verdaderos actores de la comunicación y quiénes los simples espectadores?  Si damos créditos a algunos estudios que nos indican que –como ya todos intuimos- los usuarios “activos” en sistemas como Facebook y Youtube , aquellos que realizan un posteo o cuelgan un video, son minoritarios, esto no implica que la noción no tenga sentido. Entendemos que, producto de la web 2.0  los actores de la comunicación se han convertido en el elemento esencial para el funcionamiento de estos sistemas. Sin ellos, obviamente no habría “redes sociales”.

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(Re) Visualizando Internet

Por Soledad Ayala

“Ver: apariencia, descubrir, distinguir, observar, percibir,
vislumbrar, conocer, juzgar, examinar, reconocer”.

I. Tradicional presentación.
¿Por qué? Pregunta deseosa de saber y piedra fundamental del trabajo. ¿Cómo se lee en Internet? Es la pregunta rectora de un proyecto de investigación iniciado apenas a mitad del año pasado y que considera en una de sus hipótesis una incidencia muy fuerte del lenguaje visual en la forma en la cual la lectura se desarrolla. La imagen sobresale, renace y se reconfigura según los cánones tradicionales de pensamiento con los que fue estudiada. Internet, ¿es más visual que escritural? ¿Qué es lo que hay que saber para poder leer los contenidos más literales de la pantalla si la consideramos como una imagen ? Su análisis nos sitúa ante un desafío metodológico y epistemológico. ¿Cómo abordar un objeto de estudio dinámico que presenta un constante cambio en sus formas visuales y en su soporte tecnológico? ¿Internet refiere a un objeto real como lo era antes? Si hay un lazo con un objeto real, ¿cuál sería este objeto de todos los cuales a los que hace alusión? ¿Podemos reflexionar acerca de la pantalla cómo un nuevo regimen escópico? Estas y otras preguntas rectoras, serán las que guiarán este trabajo.

II. Visualizando el tema: Introducción.
“Imagen: del latín “imago”. Figura, representación de una cosa”.
Diccionario de la Real Academia Española.

“En los comienzos de la historia, de la humanidad, los hombres descubrieron, en su habilidad para pintar, un método para simbolizar su conocimiento visual que difiere en aspectos importantes de cualquier otro método simbólico conocido. Los símbolos pictóricos, a diferencia de símbolos puramente convencionales, pueden ser utilizados para realizar afirmaciones precisas y exactas aún cuando transciendan la definición” .
La imagen fue la forma por excelencia con la cual desde un primer momento la humanidad estableció sus primeras comunicaciones. Los dibujos rupestres, los jeroglíficos, fueron un signo histórico, fundante: un contacto con el otro, un indicio de presencia, una pequeña huella narrativa, un signo de la humanidad. Mucho más que una imagen: una comunicación, un diálogo. La imagen representa, grafica, referencializa, indicializa, e iconografica. Ha caracterizado épocas, dado a conocer el mundo, lo ha dibujado, pincelado, fotografiado, y ahora lo digitaliza: lo desgrana, lo vuelve un océano de bits.
Hoy en Internet convergen una diversidad de lenguajes: lo escritural, lo oral, y lo visual, abarcando desde simples dibujos hasta complejas imágenes multimedias. Este nuevo dispositivo tecnológico, nodo de relaciones sociales, nos desafía a leer de una nueva forma el mundo a nuestro alrededor.
¿Es la pantalla de la web un inédito tipo de imagen, respecto de las anteriores, característico de nuestra época?, ¿podemos definirla como un régimen escópico diferente, cómo un lugar de convergencia de los ya existentes, o más bien como la reconfiguración de los ya existentes, siguiendo la definición de Martin Jay? Suponiendo que la tomáramos como un nuevo tipo de imagen, se nos plantearía inmediatamente el siguiente dilema: ¿cómo leerla? ¿Cómo leer la pantalla desde el orden de lo visual teniendo en cuenta que en su diagramación conviven elementos iconográficos, imágenes bidimensionales, tridimensionales, multimedias, etc.?

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TICs y Discapacidad

Por Vivina Marchetti, Marisol Poletti, Flor Cantor y Carolina Musa.

Introducción

Está investigación intenta reflexionar sobre el impacto de las tecnologías de pantalla (celular y PC) en las personas con discapacidad, a partir de una mirada exhaustiva de los usos y prácticas que realizan de las Tics, supuestamente por fuera de los objetivos fundantes de las mismas. Analizar los usos que social e históricamente las TICs posibilitan y en la manera en que los sujetos las hacen suyas, así como reflexionar acerca de este pensamiento que no se piensa: las prácticas.

De acuerdo con este objeto de estudio, abordamos la temática a partir de los Estudios Culturales. Nos proponemos indagar los usos y consumos de las tecnologías de pantalla mediante una descripción densa. Esta expresión, como sabemos, ha sido empleada por Geertz con la intención de rescatar el carácter interpretativo, detallado y en profundidad de una situación particular. En este sentido, busca interpretar lo observado para rendir cuenta del discurso social y se propone, además, presentar el fenómeno -los usos y consumos de las tecnologías de pantalla en Personas con Discapacidad (en adelante PCD)- en toda la riqueza de sus detalles e implicaciones, abarcando sus relaciones contextuales y diferentes niveles de significados. Por otra parte la unidad de análisis contempla los pequeños grupos: un número limitado de sujetos en los que los encuentros cara a cara producen conversaciones informales, casuales, que nos permiten recabar la información necesaria para llegar a una descripción densa.

Al igual que la propuesta de De Certeau[1], nuestro trabajo privilegia lo anónimo y lo cotidiano de lo olvidado; hace un “zoom” en las PCD entresacando detalles metonímicos, con el objetivo de “explicitar las combinatorias operativas que componen una cultura, y exhumar los modelos de acción característicos de los usuarios”.

Compartimos la visión de las tecnologías de Mc Luhan, en tanto prótesis o artefactos que extienden y/o recuperan facultades humanas (psíquicas o físicas); produciendo de la misma forma ablaciones y/o amputaciones de las mismas. En el caso de las PCD, creemos que permiten recuperar, extender ciertas capacidades y revertir y adormecer o tornar obsoletas ciertas discapacidades. Tal como afirmó Mc Luhan, las tecnologías reorganizan la percepción del mundo, introducen cambios en las relaciones sociales y en la construcción de identidades.

Respecto de la discapacidad, en los últimos tiempos se ha producido un cambio epistemológico en relación a la forma de concebirla[2]; ya no se centra en las personas como un problema individual sino en los contextos; es definida como un problema social, resultado entre limitaciones individuales de las personas sumadas a barreras actitudinales, sociales y del entorno.

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Hinchas mediatizados

Aportes desde el campo de la comunicación a los estudios sobre violencia en torno del espectáculo futbolístico

Por Juan Manuel Sodo

Resumen

El siguiente artículo trata sobre algunos avances e hipótesis de la investigación que, en el marco del Doctorado en Comunicación Social (UNR), lleva por título “Prácticas de sociabilidad en grupos de hinchas del fútbol y sus vinculaciones con la producción de ambientes de violencia en torno del espectáculo futbolístico, en contextos de creciente mediatización. El caso de los hinchas militantes del Club Atlético Rosario Central (Argentina)”. Concretamente, el artículo intenta aproximarse a una identificación de aquellas inscripciones, dimensiones y componentes mediáticas de la producción de ambientes de violencia en el fútbol. Y  busca hacerlo a través de un análisis de las intervenciones de los “hinchas militantes” de Rosario Central en el sitio Web http://www.canalla.com, una de las cuatro situaciones-unidades de observación propuestas para operacionalizar los objetivos de investigación.

A manera de introducción

Cualquiera sea la modalidad que adopte, en nuestras sociedades la producción de acciones violentas en torno del espectáculo futbolístico suele ser abordada principalmente por dos discursos: el mediático y el judicial. El primero, reduciéndola a nota de color o anécdota costumbrista; el segundo, recetando todo tipo de prohibiciones para “inadaptados”. Para nosotros, hablar de “violencia en el fútbol” es mucho más que hablar de un tema de actualidad; sus estrechas relaciones con tópicos como las identidades, la exclusión social, la mediatización de la vida cotidiana o la política, hacen de su indagación una inquietud central para las ciencias sociales.

Un tercer discurso entonces, el académico, se ha ocupado de la “violencia en el fútbol”. Pero por lo general ha centrado sus abordajes en las prácticas de un actor puntual, la “hinchada”, dejando como área de vacancia teórica la indagación de las vinculaciones entre la producción de acciones violentas y las prácticas de otros de los actores que conforman el universo de hinchas del fútbol, como pueden ser los “hinchas militantes” (Archetti 1985; Alabarces 2004)[1] En ese sentido, ¿cuáles son las vinculaciones existentes entre <producción de ambientes de violencia> y <prácticas de sociabilidad de “hinchas militantes”> (por las diferentes implicancias epistemológicas que cada uno de los términos encierra, preferimos hablar de “ambientes de violencia” antes que de “acciones violentas”), entendiendo por “ambientes de violencia” a aquellos cuyos climas, tonalidades y texturas generen condiciones o efectos de legitimación para la producción de acciones que redunden en la negación del “otro”, sea éste un “otro cercano” o un “otro radical”, y concibiendo a las prácticas de sociabilidad como ese conjunto de acciones, conductas e intervenciones con cierto grado de rutinización que ponen en juego los “hinchas militantes” para distinguirse y vincularse como tales?

Reponiendo las perspectivas de los “hinchas militantes” del Club Atlético Rosario Central mediante entrevistas en profundidad, observando partidos de fútbol junto a ellos, participando de actividades y rituales propios de sus agrupamientos, y leyéndolos en algunos de los medios de comunicación que los convocan, se busca dar algunas respuestas.

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Análisis multidimensional de una encuesta sobre consumo de pantallas

Por Nora Moscolon

Resumen

El data mining o minería de datos, tan conocido en el ámbito del marketing, tiene su origen en las técnicas estadísticas de análisis multidimensional de datos de la escuela francesa. Esta familia de técnicas se aplica a datos de diversa especie: numéricos, textuales o simbólicos. El presente trabajo se propone mostrar el procesamiento de una encuesta sobre consumo de pantallas en ingresantes a la Universidad mediante estas técnicas. El proyecto denominado “Interfaces en pantallas: mapas y territorios” tuvo como uno de sus ejes la recolección de datos sobre consumos a partir de una encuesta dirigida a ingresantes a la Facultad de Ciencia Política y RRII de la UNR en el año 2007. Por otro lado, junto con el objetivo de investigación, la encuesta tuvo un objetivo académico, ya que fue utilizada como trabajo de taller en la cátedra de Métodos Cuantitativos en Investigación Social. Los datos fueron procesados mediante el software SPAD aplicando la técnica de análisis de correspondencias múltiples con clasificación sobre coordenadas factoriales que permitió la construcción de clases demostrativas de las intensidades de consumo y la posterior aplicación de Análisis de Datos Textuales. La importancia en el campo de la Ciencias Sociales del ADT es fundamental,ya que el procesamiento de textos, constituye una herramienta interesante para entrevistas o encuestas con respuestas abiertas. Así, el tratamiento mediante AMD permite integrar los datos cuantitativos con los textuales obteniendo una interpretación integral no accesible mediante otras técnicas.

Introducción

El Análisis Multidimensional de Datos (AMD), tal como lo concibió la escuela francesa en los años ’70 con el nombre de analyse des données, ha sido presentado como la alternativa a la estadística tradicional. Sin embargo el contexto de aplicación de estas técnicas ha cambiado adaptándose a las modificaciones en los usos y demandas de la sociedad respecto de las nuevas tecnologías. Es así que en la actualidad se elige hablar de Data Mining, Text Mining y Web Mining en lugar de Análisis de Datos Numéricos, Textuales o Simbólicos.
En la última década se han desarrollado nuevos instrumentos y nuevos campos de aplicación; una de las principales consecuencias de la difusión del AMD ha sido la introducción de sus técnicas en los paquetes estadísticos de mayor difusión, tales como el SAS o el SPSS, que se han interconectado asimismo con el software especializado, el SPAD de origen francés.
Entre los nuevos campos de aplicación caben citar las técnicas de reconocimiento de imágenes y reconstrucción de formas que afrontan problemas de identificación y clasificación. Asimismo, a partir de la informatización generalizada de los textos, se asiste a una gran difusión del análisis de datos textuales como una rama de la lexicometría, cuyas posibilidades de aplicación van desde el análisis de las respuestas abiertas en las encuestas al análisis de textos literarios, discursos políticos y judiciales o tests psicológicos, pasando por el procesamiento de textos publicados en Internet.
De la misma manera las nuevas herramientas de inteligencia artificial así como de las bases de datos orientadas a objetos han promovido el desarrollo del análisis de datos simbólicos y la interconexión de bases para la exploración.

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Hacer ver y hacer hablar en la red

Intento de reflexión semiótica en torno al concepto de dispositivos de enunciación virtual

Por Matías Ugarte

mugarte.unr@gmail.com

INTRODUCCIÓN

Algo relativamente común es, dentro de los diferentes tipos de disciplinas sociales y practicas científico académicas, oír hablar de, por un lado, “dispositivos” y por otro, de “dispositivos-de-enunciación”. Sin embargo, no sucede lo mismo con el término enunciación, a secas, cuyo vínculo claramente se mantiene con las denominadas ciencias del lenguaje. Y, aun así, dicho concepto es tomado por disímiles teóricos y re-significado incesantemente. Más allá de esta mutación, propia de la aplicación teórica a la praxis, ambos términos (dispositivos y enunciación) han mantenido y mantienen cada vez más un lazo que difícilmente puede ser obviado.

Así pues, el presente trabajo tratará de dar cuenta de lo que nosotros mismos (conociendo los riesgos que, de esta manera, corremos de adentrarnos en pantanos de errores) entendemos por dispositivos de enunciación, trabajando con ejemplos del plano virtual que brindan las nuevas tecnologías e introduciendo hipótesis y conceptualizaciones en torno a lo TEXTUAL, considerando de suma importancia al texto, en tanto objeto de observación de tipos de dispositivos de enunciación.

De acuerdo con lo dicho, se trabajará bajo la tutela de la semiótica y sus distintas aplicaciones, ya que creemos que la noción de dispositivo lleva implícita cierta semiosis cuyo pilar se funda en la construcción de un representamen determinado.

Con esto, nuestro objetivo final parte de analizar cómo funciona un dispositivo de enunciación virtual, tal como la web, de un texto icónico-virtual dado en un soporte como es en este caso el sitio web fotolog.com.


BREVES SOBRE LA IDEA DE DISPOSITIVO

Es poco probable que alguien no pueda aventurar algún significado sobre lo que, ese alguien, entiende por dispositivo. A la vez, es de común conocimiento que el término dispositivo cobra su importancia en los trabajos de Michel Foucault. De manera breve se puede decir que para Foucault (ver Foucault, M., Saber y verdad) un dispositivo no son los discursos, las instituciones o las instalaciones arquitectónicas, entre otras cosas, sino la red que, como resultado de las relaciones que se tejen, se forma a partir de las mismas.

Sin embargo, es siempre sencillo ligar la idea de dispositivo a la de aparato. Ejemplo de ello es “El ejercicio de la disciplina (que) supone un dispositivo que coacciona por el juego de la mirada; un aparato en el que las técnicas que permiten ver inducen efectos de poder y donde, de rechazo, los medios de coerción hacen claramente visibles aquellos sobre quienes se aplican. Lentamente, en el trascurso de la época clásica, vemos construirse esos `observatorios´ de la multiplicidad humana para los cuales la historia de las ciencias ha guardado tan pocos elogios” (Foucault, 1976: 176). Así pues, ¿un dispositivo puede ser un aparato (estratégico, agregaría Foucault) concreto o abstracto que opera en-pos-de-x? En primer lugar, de aceptar esto, queda bien claro qué quiere decir Deleuze cuando escribe que “los dispositivos son máquinas para hacer ver y hacer hablar” (Deleuze, G., 1990: 155); y en segundo lugar se retoma lo antes expuesto sobre el proceso semiósico que todo dispositivo lleva o llevaría a cabo.

Antes de adentrarnos en algún tipo de explicación al respecto, creemos necesario dejar sentadas algunas hipótesis:

  • Todo dispositivo plantea un cambio, una metamorfosis, al momento de ser aplicado.
  • Dicha modificación tiene su basamento en la creación de una nueva `realidad´ o de una realidad diferente,
  • Lo que a su vez genera la posibilidad de que se engendren procesos de subjetivación.

Con esto, la significación, entendida ésta como la capacidad por medio de la cual se articula el/los sentido/s, es, antes que nada, el engranaje principal de tan mencionado hasta aquí aparato, o, mejor, dispositivo.

Pero antes que nada, quisiéramos, a la manera de matemáticos, tratar de despejar las x y volver sobre aquella en la que todo dispositivo operaría. Entonces partiremos de la simple idea de que al hablar de proceso semiósico estamos hablando de cierta construcción mental (que por tal, aclaramos, no deja de lado el aspecto social-colectivo). En este punto, el dispositivo opera con el objetivo de que se construya una determinada realidad, que se ligue un determinado sentido. Esta idea de ligar no es caprichosa, forma parte de la estrategia que emplea o de la que es parte el dispositivo: el dispositivo no permite la construcción libre -por llamarla de alguna forma- de sentido, sino que más bien la impone.

Intentaremos ejemplificar esto: en el caso del panóptico (tomado éste como uno de los aparatos que hacía funcionar “los dispositivos disciplinarios a que apelaba el miedo de la peste” (Foucault, M., 1976: 184) se podría tomar como caso ejemplificador la torre central del mismo[1] en tanto que ésta funciona como OBJETO primero de una determinada semiosis.

Figura 1. Ugarte, 2009.

Funcionamiento del dispositivo; ejemplo: panóptico.

Veamos lo siguiente: unida a la certeza primera de estar prisionero (que un sujeto encerrado en el panóptico tiene), la torre de vigilancia es el objeto con el cual, mencionado sujeto, se topa a cada instante. Ese choque no es casual. Lo que se busca es justamente que la construcción del representamen surgida, en este caso, del objeto “TORRE DE VIGILANCIA”, sea único: en este punto estamos hablando de un legisigno que se funda en la sensación constate y normal de ser vigilado-por. Y precisamente el por qué de que se haya introducido el concepto de legisigno, tiene su explicación en la importancia de la no-libre construcción del primer signo.

De esto se desprende que un sinsigno tal como pueden ser las sombras percibidas en lo alto de la torre, sea posible gracias a la “norma” que expone el legisigno. Es importante aclarar que las sombras, concretas para un prisionero del panóptico, son sinsignos en la medida que forman parte de un universo de convención legisígnica. Podemos agregar que, entendiendo tal como lo hace Eco que “el legisigno establece que el significado del sinsigno es su cualisigno” (Eco, Umberto, 1973:56), lo que sucede con las sombras, en tanto sinsigno, es que éstas son definidas por cualisignos que pueden ser, por ejemplo, los movimientos que esas sombras parecen tener, las siluetas de las mismas, etc.

Lo que se quiere mostrar con esto es que el dispositivo trabaja de forma estratégica en la construcción de un sentido que sea lo más unívoco posible tanto en el representamen como en el interpretante. Un sujeto en el -dispositivo- panóptico se reconoce como prisionero, se enfrenta con objetos de vigilancia, y, así, se sabe vigilado-controlado. Esto último es lo que se puede entender por interpretante posible. La torre del panóptico, con todas sus características y juegos de luces y sombras, intenta que el sujeto diagrame de alguna forma un futuro posible, que es, o parece ser, siempre igual en todos los casos: saber que mañana y todo el tiempo está siendo vigilado. Hemos llegado así al punto de la Terceridad. “Llamo Terceridad al modo de ser que consiste en el hecho de que los hechos futuros de la Segundidad asumirán un carácter general determinado” (Peirce 1931: 1.23-26). Se involucra con esto un nuevo elemento para el análisis: el factor Tiempo -del cual nos ocuparemos más adelante-, cuya presencia es bien clara en la fundación de lo que Foucault llama “la norma”.

ENUNCIARSE EN LO VIRTUAL

El termino enunciación, considerablemente reconocido y acuñado en los Problèmes de Linguistique générale de Emile Benveniste, ha sido trabajado de forma constante desde los años 60 hasta el día de hoy por diferentes disciplinas. Sin embargo ligar la enunciación a un determinado momento en el cual emerge el enunciado -como producto- por ese “poner a funcionar la lengua”, es algo en lo que pocos no estarían en algún punto de acuerdo. Ahora bien, ése producto que emerge con el nombre de enunciado es solo en la medida en que, valga aquí la redundancia, es realizado. Es decir, si dos locutores diferentes utilizan la misma serie de palabras, la misma oración en dos momentos temporalmente distintos, estamos en presencia de dos enunciados disímiles, ya que “decidir que dos enunciados son realizaciones de la misma oración equivale a suponer que ponen en práctica por igual la misma estructura lingüística” (Ducrot, O; 2001:136).

Con esto no queremos dejar de lado otro ítem clave en la teoría de la enunciación. Hacemos referencia a la cuestión del sujeto. Existe en la enunciación una fuerte marca de subjetividad ya que es en la misma donde el sujeto se apropia de la lengua y se enuncia a sí mismo. Dirá Benveniste (1970) en su artículo El aparato formal de la enunciación que “el acto individual por el cual se utiliza la lengua introduce primero el locutor como parámetro en las condiciones necesarias para la enunciación. […] en tanto que realización individual, la enunciación puede definirse, en relación con la lengua como un proceso de apropiación. El locutor se apropia del aparato formal de la lengua, […] se declara como locutor y asume la lengua, implanta al otro delante de él.” El “otro” es la necesidad misma del ser, lo que permite pensar, constituir a éste. El otro se encuentras antes de toda existencia, para luego confirmarla.

Ahora bien, ¿qué conflictos conceptuales traería la noción de virtual a todo esto? Aceptando el cuadro explicativo que Pierre Levy propone para dar cuenta de la relación entre virtual-actual-ser-posible, podemos escribir lo siguiente:

Figura 3. (Levy, Pierre; 1999)

En el cuadro se pueden observar de manera clara dos clases de relaciones: i) lo que podríamos llamar relaciones contiguas (expresadas por cada lado del rombo), y ii) relaciones a-contiguas o de oposición lógica (reflejadas por las flechas tanto horizontales como verticales). Dando por sentado esto, se puede decir que, por ejemplo, (un) posible es, en principio, opuesto a (un) ser, lo mismo que (un) virtual a (un) actual, tal como lo afirma Levi (Levi, Pierre, 1999:10); aunque, sin embargo, vale aclarar que decir que lo virtual es opuesto a lo actual no significa que algo que fue virtual en algún momento, no pueda ser actual en otro.

Para explicar esto que acabamos de decir es necesario centrarnos en el primer tipo de relación del que hablamos anteriormente: las relaciones contiguas. Este tipo de relaciones establecen lo que comúnmente se entiende por planos concreto y abstracto. El primero se da gracias al vínculo entre posible-virtual, el segundo gracias al de actual-ser.

Plano concreto= actual-ser= realidad empírica

Plano abstracto= posible-virtual= WEB

En este punto, cabe preguntar qué sucede con el sujeto del que hablábamos anteriormente. Diremos primero que (ver Ugarte, García; 2008) un sujeto A solo puede permanecer en la web por medio de un proceso de fragmentación semántica. Entonces el sujeto ES un (conjunto de) enunciado(s) o texto. En el espacio virtual-actual de la web (del cual hablábamos anteriormente) el sujeto se textualiza (ver Greimas; 1982: 410) y puede comprender un “conjunto de lenguajes de manifestación” tales como lingüístico, icónico, fonológico, fílmico, etc. Una vez en la web, el sujeto en tanto texto no tiene la necesidad de enunciarse a cada nuevo momento como tal. Su existencia se encuentra ligada a las incontables significaciones que emergen en el proceso de recepción.

Inmerso en la web, no es -en un primer momento- el yo quien se enuncia sino que, más bien, es a partir de la semantización de un texto como ése yo puede enunciarse. Ahora bien la enunciación implica la emergencia de un enunciado, y éste por su parte se encuentra ligado necesariamente a, por un lado, un sujeto y, por otro lado, un tiempo. El primero corresponde, como bien expone Ducrot (Ducrot, O; 2001:134) a aquel que se hace cargo de una determinada serie lingüística. Mientras que el tiempo es la contemporaneidad que la enunciación tiene con respecto al enunciado. Por lo tanto la hipótesis esgrimida en el principio de este párrafo nos lleva no solo a una cierta controversia teórica, sino además y sobre todo a reflexionar sobre lo que transcurre en un espacio virtual como la web, donde, si bien sustentado en un momento de inmediatez constante, dicho estado temporal se tergiversa.

Nuestro ingresar a la web es posible en la medida de que se efectúe un cambio, una mutación que nos permita ser partícipes de tal espacio virtual. A esa transformación la denominaremos textualización, entendiendo que todo elemento en la network es o forma de parte de un texto. La textualización es el proceso por el cual, lingüísticamente hablando, tomamos forma en un plano abstracto.

Retomando el primer punto de este escrito, podemos aventurar que la web es un dispositivo de enunciación que funciona bajo la premisa de, entre otras más, hacer hablar, en la medida que, entendida con relación intrínseca con lo actual, encierra textos-enunciados constantes. Un texto es en la web un enunciado perpetuo, que en complementación con otros textos sirve como índice para la comprensión de un meta-texto: quien enuncia.

EL CASO DE FOTOLOG.COM

Con lo expresado hasta aquí, puede tomarse un sitio como ejemplo para observar de qué forma se dan las acciones descriptas: FOTOLOG[2], como soporte de un dispositivo de enunciación virtual, funciona haciendo ver y hablar constantemente.

Como simple descripción del sitio diremos que en el índex o página principal de fotolog.com podemos encontrarnos con algunos de los siguientes elementos: en primer lugar –y más allá del título del sitio y su invitación a crearse un fotolog- se ubica una foto bajo la frase de “Cómo se ve tu mundo hoy”, luego hay recomendaciones de usuarios de diferentes lugares del planeta con los cuales podría uno relacionarse, grupos de fotologs, etc. En el caso de este trabajo se ha optado por elegir de forma azarosa diferentes fotologs. El motivo de tal forma de elección es clara: las diferencias entre un fotolog y otro no solo son obvias (cada fotolog muestra fotos diferente porque pertenecen a sujetos diferente) sino además mínimas.

La estructura de un fotolog consta de: a) una cabecera donde se observa la marca del sitio (y sus ofertas web) y más abajo el titulo del fotolog en el que nos encontramos (por ejemplo, “luca”, “cumbio”, etc), y b) un cuerpo dividido en tres partes verticalmente ubicadas: a la izquierda tenemos lo que sería un archivos de las fotos subidas, a la derecha encontramos enlaces de amigos favoritos y en el centro, en un tamaño superior a cualquier elemento en el sitio, una foto, o mejor la última fotografía cargada. Esta última descripción nos pone en un plano espacio-temporal interesante: la imagen más actual es la que más espacio ocupa y, de esa manera, es lo primero con lo que nos topamos al ingresar un fotolog cualquiera. Se trata, en definitiva, del primer signo que vemos. De todas formas, una imagen aislada dice, no pocas, claro, pero si menos cosas que una serie de imágenes ligadas. Entonces, qué tan errado sería decir que esa primera foto funciona como signo-texto articulador de un espacio más complejo y amplio, en clara concordancia con los demás elementos del sitio.

Es casi imposible pensar un internauta que ingresa a un sitio -como fotolog.com- para “observar” siempre una simple y única imagen de un sujeto[3] que no es modificada. Como sitio de un dispositivo de enunciación virtual, fotolog expone un texto “X” construido por otros sub-textos. Mientras que el texto expuesto o sobre saliente puede ser -y es por lo general- la imagen del dueño del fotolog en cuestión, los demás textos que ayudan a la construcción del mismo son por ejemplo la leyenda de la imagen central, las imágenes del archivo (bajo el nombre de “imágenes recientes”), los “amigos favoritos”, los comentarios, etc. Lo que sucede así es justamente el fenómeno de intertextualidad, que de modo simple y con relación a nuestro trabajo “es la posibilidad de asociar un texto cualquiera, en este caso, una fotografía, con otro texto cultural, ya sea real o virtual, escrito o icónico, contingente o imaginario” (Zavala, L; 2003:55).

En la web, o más precisamente en fotolog, lo que se da es una semiosis que surge a partir de la intertextualidad. Solo somos parte de la web si y en tanto si nos constituimos como texto mediante textualización de -pongamos- elementos que tejen nuestra subjetividad, o, lo que es lo mismo, por razón de una fragmentación semántica. Una vez en la web somos un texto, que, como en fotolog, puede estar basado en la interrelación con otra clase de textos (intertextualidad). Esto a su vez muestra que la construcción semiósica a un nuevo signo sobre ese texto se da gracias a la lectura de otro sobre nuestros textos (expuestos), y necesariamente en un espacio que no es ya virtual sino concreto.

Retomando el comienzo de nuestro escrito, Fotolog como dispositivo de enunciación virtual funciona haciendo ver y hablar a usuarios no se ubican en el rol del prisionero panóptico sino que por el contrario lo hacen desde la misma torre y sin tomar en cuenta el aspecto de vigilar. El lugar desde el cual hablan y se hacen ver los llamados, en este caso, flogger, no tiene como prioridad la vigilancia-de-x, pero sí la búsqueda de que se llegue a un representamen determinado, es decir, que la lectura que cada visitante de su fotolog haga sea (más allá de luego serla o no) la misma.

Dentro del dispositivo, estamos empujados a llevar a cabo una serie de acciones. El dispositivo de enunciación necesita de la construcción de enunciados. En el caso de un dispositivo de enunciación virtual, los sujetos-enunciadores buscan constantemente enunciarse por ser esa la única forma de ser en la web. Ahora bien, para enunciarse no solo hace falta “colgar” un texto en la red sino además que es texto sea, por ejemplo, leído, citado, comentado, etc. (Se puede observar de esta forma cómo se da una de proposiciones de la teoría de la enunciación, hacemos referencia al hecho de que cada enunciado remite a un yo que a su vez postula a un tu[4]). Sin embargo y por otro lado, ese enunciarse no precisa de un sujeto concreto del otro lado de una computadora que ponga a funcionar la lengua ya que es el dispositivo mismo (la network) quien nos enuncia, a partir de los textos, desde su temporalidad de “presente perpetuo” (ver Ugarte, 2008).

Fotolog es un soporte como tantos otros del dispositivo de enunciación virtual “web” que nos muestra mediante textos diversos, que nos hace hablar mediante enunciados que existen en un estado de tiempo presente constate. El textualizarnos (para ingresar en lo virtual de la web) hace que, quiéranos o no, estemos hablando y haciéndonos ver a cada visita que se realiza, a cada nuevo internauta que nos lee.


[1] Conocido es su principio: en la periferia, una construcción en forma de anillo; en el centro, una torre, ésta, con anchas ventanas que se abren en la cara interior del anillo. La construcción periférica está dividida en celdas, cada una de las cuales atraviesa toda la anchura de la construcción. Tienen dos ventanas, una que da al interior, correspondiente a las ventanas de la torre, y la otra, que da al exterior, permite que la luz atraviese la celda de una parte a otra. Basta entonces situar un vigilante en la torre central y encerrar en cada celda a un loco, un enfermo, un condenado, un obrero o un escolar. Por el efecto de la contraluz, se pueden percibir desde la torre, recortándose perfectamente sobre la luz, las pequeñas siluetas cautivas en las celdas de la peri-feria […].El dispositivo panóptico dispone unas unidades espaciales que permiten ver sin cesar y reconocer al punto. (Foucault, M., 1976: 184).

[2] Fotolog.com es un sitio web fundado en 2002, que permite la creación de un blog cuyo contenido primordial es la fotografía. Actualmente y según datos del mismo sitio Fotolog tiene 23.819.502 miembros y 614.674.244 fotos (23 de febrero de 2009).

[3] Hablamos de sujetos ya que aquí estamos hablando de fotolog y de usuarios que usan ese espacio como un blog donde exponen fotos suyas.

[4] Una pregunta que cabría hacernos es que sucede con el enunciatario prefigurado al colgar un texto in the network.

Pantallas educativas: La “voz” de los estudiantes en el weblog de una cátedra universitaria

Por María Cecilia Reviglio

La aparición y difusión de blogs de diversos tipos ha dado lugar en los últimos tiempos a variados estudios e investigaciones con la intención de dar cuenta de algunas regularidades de este fenómeno que parece extender la posibilidad de la palabra hasta límites infinitos: desde el avenimiento del sujeto en su propia escritura, pasando por los nuevos tipos de socialización de la palabra hasta cierta reconfiguración de los espacios de publicación y de los lugares institucionalizados para hacer público un texto escrito.

Sin embargo, aquí nos interesará abordar un aspecto de estos nuevos tipos de publicaciones que parecen presentar regularidades interesantes: el uso de los espacios destinados a los comentarios en este nuevo formato en el cual las normas lingüísticas no son necesariamente atendidas en sentido estricto. Una cierta despreocupación por su cumplimiento se manifiesta en ciertos errores de utilización de la lengua, considerados marcas de un “texto vivo”[1].

¿Cómo se da esta interacción en los blogs educativos o edu-blogs? ¿Qué sucede allí con las normas lingüísticas? ¿Cómo aparece, fundamentalmente, la voz del estudiante en una zona heterogénea e, incluso, híbrida por momentos, del uso del lenguaje? Si bien existe una flexibilización de las reglas de utilización de la lengua en los blogs, la finalidad académica de esas superficies cruza la herramienta… ¿transformándola? Este artículo se propone analizar el modo en que los estudiantes usan la palabra en un caso particular: el blog de la cátedra Redacción 1 de la Universidad Nacional de Rosario[2].

Un paseo por el territorio a estudiar.

Tomemos un momento para reconocer el territorio donde se expresa la voz de los estudiantes, a fin de escuchar estas intervenciones en el contexto en el que fueron enunciadas. La página de Redacción 1 tiene el formato de un blog, es decir, “… una jerarquía de texto, imágenes, objetos multimedia y datos, ordenados cronológicamente, soportados por un sistema de distribución de contenidos capaz de proporcionar (al autor) la funcionalidad necesaria para distribuir esos contenidos con cierta frecuencia, exigiéndole unas capacidades técnicas mínimas, y que puede facilitar la construcción de conexiones sociales significativas o comunidades virtuales alrededor de cualquier tema de interés”[3]. Contiene una red de páginas vinculadas compuesta por un weblog de página principal y un conjunto de weblogs, uno por cada comisión de la materia. Esta red de blogs está entramada a la vez en hipertextos, lo que genera una proliferación de relaciones entre textos, autores y lectores que sólo puede describirse como un contenido en sí mismo.[4]

Mencionaremos una particularidad respecto de este edublog que merece un pequeño aparte. Bajo la palabra “educativa” se agrupa una serie variada de blogs, muchos de los cuales no remiten a cursos estructurados sino que publican información sobre una disciplina o debates académicos y por lo cual también se les podría llamar “temáticos” (Contreras Contreras; 2004). El blog sobre el cual trabajaremos remite, en cambio, a un curso formal de una universidad y el sitio está dirigido a un grupo determinado de estudiantes, aunque es posible visitarlo y dejar comentarios, aún sin ser alumno de la casa. Es decir, que las participaciones en él son de orden institucional y tienen una clara inclinación didáctico-pedagógica en tanto parte de un dispositivo de aprendizaje formal e institucionalmente reconocido.

En términos estructurales, la página cuenta con una entrada central general donde docentes y ayudantes alumnos publican textos de interés, relacionados con los temas que se abordan en la materia o en la carrera en general. El sector izquierdo de la pantalla cuenta con varios menús; dos se destacan: el índice temático y el listado de comisiones. Desde el margen superior de la página es posible acceder al programa de la materia así como a la bibliografía obligatoria y complementaria —que se puede descargar desde allí— y consignas de trabajos.

La mayoría de los comentarios de los estudiantes se encuentran publicados en los sectores pertenecientes a cada una de las comisiones, a la que tienen acceso cualquiera de ellos, más allá de la comisión a la que pertenezcan. En este sentido, la comunicación que comienza en el aula, en el “cara a cara” entre docentes y alumnos se continúa en la página, retomando, seguramente, códigos propios de cada grupo.

Por ello, cada espacio destinado a una comisión tiene características particulares. Todas tienen imágenes; algunas, fotos de las clases; otras, videos; la mayoría tiene anuncios o comunicaciones de los docentes: avisos, cronogramas, notas, consignas, resúmenes de clase, etc. En frecuentes oportunidades se publican trabajos de los estudiantes, así como resúmenes de clase redactados también por ellos. En los apartados siguientes intentaremos dar cuenta de sus voces, sus estilos, modismos, estrategias de puesta en discurso, etc., ya que creemos que es posible rastrear una suerte de “estilo de comentario de blog”. Por el contrario, resulta más dificultoso pensar en ese tipo de regularidades respecto del modo de escritura de los blogs en general. Esta dificultad reside particularmente en la heterogeneidad que la herramienta contiene como potencialidad. En este sentido, acordamos con Vanoli en pensar al blog como  un megagénero, es decir, como “una máquina productora géneros, pero también como espacio de ensamble, transposición y consiguiente refuncionalización de los géneros preexistentes; tanto superficie de escritura como de imaginarización de la lectura” (Vanoli; 2008: 236). Dentro del blog, en tanto reservorio y laboratorio experimental, conviven, se articulan y se metamorfosean diversos géneros textuales que inauguran un nuevo modo de pensar el universo discursivo virtual.

Apuntes sobre el lugar del comentario y otros espacios de participación de los estudiantes.

A diferencia de otros blogs utilizados en contextos educativos[5], en este caso se trata de una red de blogs de cada comisión donde docentes y ayudantes alumnos publican las entradas. La interacción con y entre los estudiantes se da a partir de los espacios de “comentarios”. Este lugar a partir del cual se podría definir la capacidad conversacional de un blog (Fumero; 2005)[6], es el sitio privilegiado de expresión espontánea de los estudiantes. En sus discursos se hacen presentes los códigos propios de la interacción entre compañeros de clase: cierta informalidad en el modo de expresarse, una despreocupación por la corrección sintáctica de los enunciados, rasgos de la oralidad presentes en la escritura.

De este modo, Vanoli propone pensar los espacios de comentarios como un género primario en el sentido propuesto por Bajtin: la simpleza de los enunciados, la espontaneidad que se percibe en la producción discursiva, la inmediatez, la evidente y pronunciada dialogicidad que se genera permanentemente entre ellos, los acercan a los intercambios lingüísticos propios de la vida cotidiana. Recordemos que los géneros primarios son géneros no expertos que hacen posible y suponen la necesidad y posibilidad de la réplica, dada la inmediatez del receptor. Son generalmente orales o de tipo cotidiano como es el caso de una carta personal o incluso intercambios coloquiales por correo electrónico o conversaciones vía chat (Cfr. Bajtín; 1982). Si bien es cierto que esta noción por momentos resulta difusa, ya que parece problemático pensar una suerte de oralidad “pura”, sin influencias de otros géneros secundarios como podrían ser los mediáticos, esos intercambios “primarios”, aún contaminados por otros géneros, son receptores sensibles y flexibles del menor cambio en la vida de una sociedad por su inmediatez con la realidad. En ellos es posible hurgar para rastrear modificaciones de orden social. Esto convierte al espacio de los comentarios en uno de los lugares privilegiados para el análisis de aquello que entre los estudiantes universitarios está mutando. Se podrían arriesgar aquí varias cuestiones; una de ellas estaría dada por cierto cambio en el estatuto del vínculo entre docente y alumno que vendría a horizontalizar la interacción, al menos, desde el registro de lo discursivo. No es éste el lugar en el que desarrollaremos esta idea, pero merece ser puntualizada para otras indagaciones. Valen dos ejemplos del blog para ilustrar esta hipótesis: “Che tuteenla (a la profesora) bah yo me tome el atrevimiento… Es más la voy a agregar al messenger para mandarle trabajos todo el tiempo y hablar de la vida…” “nah enserio, te apreciamos! sos una buena profe… sentimos molestarte tanto pero asi son los grupos / lindos locos…”[7]

¿Qué mirar en los comentarios publicados en la página mencionada? Intentemos realizar una clasificación según diferentes criterios. Uno de ellos es el tópico al que refieren. En este punto, encontraríamos los siguientes tipos:

1.- Consultas, valoraciones, opiniones sobre los textos publicados.

2.- Reacciones / Respuestas a comentarios anteriores.

3.- Consultas sobre cuestiones de la vida académica. Por ejemplo, preguntas sobre la fecha de parciales de otras materias.

En los comentarios del segundo tipo podemos encontrar con mayor fuerza la dimensión dialógica del blog, ya que es frecuente que se establezca un coro de voces que adhieren, cuestionan, replican, refutan, refuerzan, etc.

Otra posibilidad es observar las intenciones de los comentarios, en tanto actos de habla. Es decir, indagar el aspecto performativo del blog. ¿Qué acciones realizan los estudiantes en este espacio de participación e interacción? Consultan, opinan, critican, elogian, replican, aclaran, bromean. Es un espacio donde la comunicación tiene lugar con acciones variadas, espontáneas en un contexto que pareciera autorizarlas. Los actos de habla, tal como los plantea Austin (2006), tienen una dimensión jerárquica. Para ser tales, es necesario que quienes los llevan a cabo estén debidamente autorizados, es decir, que el contexto los habilite: “… siempre es necesario que las circunstancias en que las palabras se expresan sean apropiadas de alguna manera o maneras” (Ibídem: 49). Desde esta perspectiva podemos afirmar que en el espacio de los comentarios del blog de Redacción se llevan a cabo actos de habla en tanto el contexto autoriza a sus participantes a realizar tales acciones.

Por otro lado, es interesante rastrear qué tipo de texto publicado es el que genera mayor caudal de comentarios. Sobresale el hecho de que algunas publicaciones no tienen ninguno mientras que otras tienen en gran cantidad. Estas últimas son, en su mayoría, las que generan mayor polémica en relación con el contenido o bien, el caso de que algún comentario sea el que desata el debate.

La publicación de trabajos de los alumnos por parte del docente también suele generar reacciones de los compañeros, en general haciendo críticas y chanzas sobre el material escrito. En una de las comisiones se destaca un trabajo de un alumno al que le realizaron once comentarios. Todos ellos apuntan a cuestionar las ideas vertidas por el compañero en su escrito. Las pocas que rescatan rasgos positivos, también manifiestan críticas y mencionan los cuestionamientos de otros lectores. En este caso, como en muchos otros, los comentarios no siempre tienen un mismo interlocutor, porque mientras algunos le hablan directamente al autor del escrito (“¿Qué???? ¿Acaso estás hablando en serio?? (…) Te propongo que te instruyas más sobre el tema”; “Tengo dos comentarios para dejarte sobre tu texto…”), otros lo hacen adoptando el modo impersonal o bien dirigiéndose al resto del grupo (“Completamente de acuerdo. Es la forma despectiva que usa lo que molesta”; “Como ya dije antes, me gustó mucho el texto”). Esto estaría dando cuenta del carácter plural del espacio, en tanto el interlocutor son todos y uno al mismo tiempo. Los estudiantes parecen saber que del otro lado hay una comunidad conocida de lectores y que pueden hablarle a todos, a uno, a algunos, incluso haciendo referencia  a informaciones que poseen de ese otro por interactuar con él en ámbitos diferentes al territorio en el que se publican los comentarios. Esta es otra diferencia nada menor respecto de blogs de tipo no educativos, en los cuales los participantes de los comentarios no se conocen entre sí y quien publica las entradas centrales tampoco conoce fácticamente a sus lectores, sino que sólo posee la representación que se construye de ellos. En este caso, los lectores escritores —ya que tienen ambos estatutos al mismo tiempo: comento el texto de un compañero que a su vez, comentará el mío— interactúan en otros espacios no virtuales, se conocen las caras, los tonos de voz, los modos de relacionarse con otros, etc. y todo esto junto a la construcción que imaginariamente cada uno de los participantes realiza del grupo, colabora en la construcción de esa audiencia selecta, acotada, con fronteras bastante más definidas que en otros sitios con la misma estructura.

En otros casos, son las consignas de trabajos publicadas por los docentes los textos que generan mayor cantidad de comentarios[8]. Incluso, se puede apreciar la generación de un intercambio enteramente dialógico entre docente y alumnos en esta sección. Aunque los intercambios no se den en simultáneo, pueden pensarse como partes de un diálogo “en diferido”. Cada intervención de un estudiante es una consulta sobre la consigna y tiene como correlato una respuesta del docente, produciéndose de este modo, un diálogo fluido que sostiene la interactividad del sitio. El espacio áulico de enseñanza–aprendizaje pareciera extenderse al blog produciendo un efecto de continuidad en el vínculo. Encontramos un ejemplo en el siguiente intercambio:

Comentario de un alumno: “podría explicarnos un poco de que consta el parcial?”

Respuesta del docente: “Si como no. Habra dos partes del trabajo integrador: la primera para todos los alumnos, tendran que realizar un trabajo de producción con alguna reflexión propia (…).”

Este y otros ejemplos similares dejan expuesto que la interacción en el blog se da en diversos sentidos. Incluso muchas veces son los propios estudiantes los que se adelantan a la respuesta del docente: “Hoy nos surguió una duda en la clase de pensamiento: la profe dijo que la semana del 22 se suspenden las actividades por las mesas de examen…la pregunta es: ¿el parcial se toma igualmente no?” Un compañero aclara: “La onda es asi: (segun lo que entendi) La semana q viene capaz q hay paro el lunes(no es seguro). Pero el parcial sigue el 22 es inamovible (…).” Todos participan: docentes, estudiantes y algunas veces lectores ajenos a la cátedra o alumnos de otras comisiones que se dan un paseo por los sitios vecinos para ver en qué trabajan los otros o curiosear sobre la producción de sus compañeros.

Aproximaciones a una descripción de las prácticas discursivas de los estudiantes en el blog de Redacción

Al prestar atención a las cuestiones de las formas discursivas que los participantes utilizan en el espacio de los comentarios, encontramos algunas marcas en la escritura que podrían homologarse con las del Chat. El fuerte componente dialógico que encierra este espacio y la espontaneidad de las intervenciones permiten trazar diferencias y similitudes con esta otra práctica.

Evidentemente son las características del tipo de discurso generado en ese espacio y el carácter interactivo e informal lo que acerca estos comentarios al “género confuso”[9] del Chat. Así, incluso, lo manifiesta una estudiante cuando, respondiendo a una intervención de una compañera, apunta: “vos amiga no te quedas atrás eh? / te quiero amiga te veo pronto / que era un chat esto? /Jajaja.” No sólo es su comentario explícito lo que da esta pauta, sino incluso la organización en el espacio que elige para disponer su comentario. La ausencia de signos de puntuación es salvada por la distribución de las frases en renglones diferentes, como si cada una de ellas fueran participaciones diferentes en un diálogo. La división de un enunciado en diferentes líneas es un rasgo típico de las conversaciones por chat que persigue el objetivo de sostener la instantaneidad, cierto ritmo en la expresión de las ideas, cierta agilidad en el intercambio para que el interlocutor no se aburra del otro lado de la pantalla. En este sentido, el chat puede pensarse como una actividad comunicativa interaccional de carácter sincrónico (Blanco Rodríguez, 2002). Es decir, el mensaje se recibe al mismo tiempo que fue emitido. Si bien el espacio de comentarios de un blog —o al menos, del blog que estamos analizando— no tiene la propiedad de ser sincrónico, compartiría con el chat las cuestiones comunicativas e interaccionales.

En ambos “géneros” es posible encontrar oraciones simples y cortas, cierto estilo que Ferrari (2008) llama “desenfadado”  (Ej. “bue, no jodo mas… por ahora jeje”;” Soy de otra comision, un metido digamos… / Vi luz y entre… /Solo queria decir una cosa: / Juan, loco enfermo! /Nada más, el me conoce no se preocupen si es que lo hicieron…”), la naturaleza emotiva y expresiva que se trasluce en ciertas intervenciones de los estudiantes, como por ejemplo: “La clase fue como un canto al alma! Jajaja / Si no me digan mas poeta que me lo voy a creer...(…); o “Juan, sos un grande sabelo!!!! saludos!!”. Todas estas manifestaciones están dando cuenta no sólo del carácter informal e interactivo que atraviesa estos espacios, sino también de algo relativo a la naturaleza del vínculo, organizado a partir de una fuerte afectividad generada en los espacios de interacción dentro y fuera del espacio del blog. Más allá del objetivo pedagógico que encierra el sitio, en tanto sitio oficial de una cátedra universitaria pública, los lazos que se construyen son del orden de los afectos y es desde esa perspectiva que los sujetos participantes se relacionan entre sí, interactúan, hacen referencia a la cuestiones de la vida académica (“(…) toda excusa para no leer Durkheim me viene bien :p bah, a mi y al Jere jaja (si, la ligaste de rebote nene)”); a asociaciones producidas por otros comentarios (“jajaja como sera la laguna q el chancho la cruza al trote / no se q tiene q ver, pero la de “no saltes q no hay charquito” siempre me la hace acordar :P”). Se vinculan desde la palabra buscando encontrar un campo común de sentido, si no de ideas, al menos de sentimientos. Si es cierto que el aula rompe las fronteras de sus paredes, y se expande hacia el espacio virtual, si es posible considerar a la página como una extensión del aula donde se replican los vínculos que se tejieron en presencia física dentro de un salón de clase en la universidad, ¿por qué sorprenderse de que la interacción que se da en el sector más dialógico del blog sea de orden informal, por momentos en son de broma, réplicas de lo oral?

Sin embargo, como en todo género confuso, se encuentran elementos propios de géneros diferentes. Aunque la dimensión interactiva de corte conversacional es fuerte en estos formatos, los códigos propios de la escritura se hacen presentes en un espacio en el que la herramienta de la palabra escrita le da la primera posibilidad de existencia. Al respecto, Beatriz Sarlo afirma: “En lo escrito hay una clave de bóveda del mundo. Todavía no se ha inventado nada más allá: los hipertextos, Internet, los CDROM y los programas de computadora suponen la lectura, obligan a la lectura y no son más sencillos que los libros tal como los conocimos hasta hoy. (…) Hasta hoy, nuestra cultura (quiero decir la cultura llamada occidental en sus diversas versiones) es visual y escrita” (Sarlo; 1997: 193-194). Y esto sucede tal vez, porque en las culturas escritas  sólo puede concebirse lo que Walter Ong llamó “oralidad secundaria” por contraste con la “oralidad primaria”, propia de culturas que no tienen ningún conocimiento de la escritura. Los modos de organización de la oralidad no son iguales en una cultura atravesada por la tecnología de la escritura que en otra donde esta última no existe. Tal como lo explicita este autor, la oralidad secundaria pertenece a la cultura de “la alta tecnología, en la cual se mantiene una nueva oralidad mediante el teléfono, la radio, la televisión y otros aparatos electrónicos que para su existencia y funcionamiento dependen de la escritura y la impresión” (Ong; 2006: 20). Más adelante en su libro, agrega que la oralidad secundaria se parece a la primaria en el modo en que repone la “mística de la participación, su insistencia en un sentido comunitario, su concentración en el momento presente, e incluso su empleo de fórmulas” (Ibídem: 134), aunque esté basada  permanentemente en el uso de la escritura. En este punto, podemos decir que la “oralidad” tal como se hace presente en los comentarios sólo es posible a causa de la existencia de la escritura, no como mero soporte material de las palabras, sino también en lo que de formal se encuentra expresado allí.

Esta “confusión de géneros”, esta suerte de mixtura propia, por otro lado, de estas culturas escritas, hace posible la convivencia de estos enunciados más informales y otros con un nivel de elaboración mayor, que se acercan más a lo escrito formal que a lo oral interactivo. Estas intervenciones suelen ser críticas concienzudas a trabajos publicados de compañeros. ¿A qué nos referimos con más cercanos a lo escrito? Oraciones bimembres complejas, utilización de mecanismos de cohesión hacia el interior del texto pero también hacia fuera del texto, presencia de conectores lógicos y semánticos, utilización canónica de los signos de puntuación[10], organización más rigurosa y estable de la información. En estos casos no aparece el uso de muletillas ni de códigos de interpelación al lector de orden coloquial.[11]

Una característica que acerca la superficie de comentarios del blog a la interacción de los chats es el uso de emoticonos o smileys. Esa cuota de expresividad que en una interacción cara a cara es aportada por gestos, tono de voz y otros elementos paralingüísticos, se intenta completar con el uso de estos signos propios de los canales de chat. Así se pueden formar gestos de alegría, enojo o guiños graciosos con los mismos elementos que forman el teclado alfanumérico de la computadora y cuya lectura es horizontal. Mayans i Planells (2002) hace una lista de los emoticonos más frecuentes con una propuesta de clasificación y apunta algunos datos sobre el origen de este nuevo “código” que fue creado por Kevin MacKenzie en 1979. En esa oportunidad, este “explorador tecnológico” propuso incluir emotividad a los textos de los correos electrónicos a través del uso de símbolos disponibles en los teclados de las computadoras. Estos signos también tienen una presencia cada vez más extendida en los comentarios de los blogs. En este contesto, es posible pensar estos elementos como un intento de recuperar la cercanía de lo oral, perdida por la mediación de la PC. Así, los comentarios se constituirían como un lugar de ida y vuelta entre oralidad y género mediático.

A modo de refuerzo de lo que se dice, la utilización de los emoticonos sirve para despejar posibles dudas sobre el tono de los enunciados: “MB la foto! =)”; “toda excusa para no leer Durkheim me viene bien : P”; “LACASiTO: busca en el diccionario, y sacate la duda 😉 ” ; “Me parece que los de la comisión 1 tenemos para rato! =S.” De todos modos y tal como lo expresa Mayans i Planells (Ibídem), estos gestos pueden ser interpretados de diferentes maneras según el contexto en el que se encuentran utilizados ya que al igual que los gestos físicos, tienen variados significados. Dependerá de las competencias comunicativas del receptor el modo de comprender el guiño emitido. En ese sentido, afirma que aunque el signo puede ser pensado en su naturaleza icónica en tanto tiene una semejanza con los gestos faciales, “el emoticono no lleva inscrito un significado directo, para empezar porque su decodificación es indexical, depende del contexto” (Ibídem: 72). Por otro lado, no está de más reiterar lo que ya se ha señalado en muchas  oportunidades, respecto de la diferencia de estos gestos “fabricados” respecto de los que los participantes de una conversación producen en un intercambio cara a cara: la espontaneidad. Mientras que en la comunicación que se da en una charla en presencia, aparecen intercambios conscientes e inconscientes, en tanto muchos de los gestos faciales son involuntarios (de hecho, es frecuente escuchar apreciaciones del tipo: “No pude evitar que mi cara me delate” o “No pude ocultar mi asombro”.), los emoticonos son producidos consciente y voluntariamente. Es más fácil, en este sentido, mentir los gestos de este tipo, que mentir los físicos.[12]

La utilización de estos signos se ha extendido no sólo a la superficie de las pantallas digitales. También son utilizados en discursos de tipo lúdico, como los publicitarios, más allá del soporte material en el que se encabalguen. En este doble sentido es que debe analizarse la presencia de emoticonos en los comentarios del blog analizado. Estamos en presencia de un texto que se escribe por medio del teclado de una PC y circula a través de la superficie de una pantalla, pero también son textos donde precisamente se observa un juego con el lenguaje, un tono más coloquial, de mayor proximidad, más cercano a lo conversacional. Los emoticonos, entonces, cumplen el rol de darle a esas intervenciones descontracturadas, coloquiales, “orales” en algún sentido, la expresividad que se pierde con la mediación de la pantalla y la palabra escrita.

La cuestión de la firma también presenta particularidades curiosas. Mientras que algunos de ellos eligen firmar sus intervenciones en el cuerpo del comentario — incluso hacer aclaraciones como en el caso de una alumna que consigna su nombre y su apellido y precisa entre paréntesis “aclaro porque somos tantas Flores!”, como si la firma con apellido incluido no fuera propia del género y fuera necesaria la aclaración para justificarla—, otros dejan solamente como firma la que el programa ingresa automáticamente cuando cargan su comentario.

En los casos en que los “comentaristas” son alumnos de cátedra, la cuestión de la firma tiene un lugar importante, en tanto es relevante en el grupo clase poder identificar quién es el que realiza el comentario. Así como es frecuente que en los comentarios escritos en publicaciones digitales masivas, los comentaristas utilicen una suerte de seudónimo —o bien para ocultar su identidad y quedar en el anonimato o bien para jugar a crear un personaje—, en este caso, aunque muchas veces el nombre utilizado no sea literalmente su nombre y apellido, sí remiten a ellos y pueden ser fácilmente identificados por quienes participan de la página y también del aula.

Por último, llama la atención cierto uso particular que se hace de los signos de puntuación en estos espacios. Como si la cadencia oralizada que reina en las participaciones no necesitara de la explicitación de puntos, comas, dos puntos, etc. que resultan indispensables en textos escritos. Vandendorpe  define a la puntuación como “… un conjunto de procedimientos propios del lenguaje escrito, mediante el cual el autor o editor pone de manifiesto las relaciones que mantienen las diversas unidades lingüísticas de un texto dado. Esencialmente, reviste los fenómenos de segmentación en proposiciones y frases” (Vandendorpe; 2002: 131).

¿En qué consiste ese uso particular? La primera ausencia que se advierte es la del punto. En muchas ocasiones, las oraciones están separadas espacialmente, aunque no necesariamente formen párrafos diferentes. Reproducen en algún sentido las líneas del los diálogos de chat: para cada intervención, una línea diferente que no está delimitada por el punto. La función de segmentación de proposiciones es cumplida por la separación espacial sin necesidad de incluir ningún otro signo. Sin embargo, esto no ocurre cuando las oraciones están dispuestas una al lado de otra. En estos casos, el punto es el responsable de trazar la frontera entre oraciones ya que muchos ejemplos no comienzan con mayúsculas. (“no creo que llegue a sentir lo de Capote, gracias a mis compañeros, que escriben maravillosamente! y gracias a la profe. la culpable de nuestros dedos gastados!!!”; “La verdad ale que te felicitooo!!! muy buena tu redaccionnnn……. sin palabras.. bueno ahora a terminar el miop jajja!! esta difisil despues de ver semejantes cuentosss!!!!!! seguis adelante.. te kiero)

En cambio, aparece con mucha más frecuencia que en otros tipos de textos la utilización de los puntos suspensivos para separar oraciones que en algunos casos están presentes en la misma línea y en otros, no. (… “soy muy mala cocinando…. jajja y mas si se trata de torta o algo de eso.. si quieren me encargo de llevar termos con agua y jugo… / bueno los dejo.. che que paso parece que mas nadie entro a comentar.. los dejo besitoosss….”; “bueno, espero que aprobemos todos… voy a estar MUY ansiosa esperando la nota, y saludos a mis compañeros mudos de la comisión 2 =)”; “A TODOS LES DESEO SUERTE… Y NOS VEMOS EN EL PROXIMO CAPITULO… REDACCIÓN 2”) El último ejemplo encierra un caso diferente, ya que los puntos suspensivos no separan oraciones, sino señalan una suerte de pausa entre frases inconclusas y su conclusión efectiva.

En algunos enunciados tampoco se utiliza el signo de interrogación ni al comienzo de la frase —situación de la que podríamos decir que forma parte de la regla: muchos enunciados interrogativos carecen de signo inicial de interrogación— ni al final. Una vez más, esta característica es propia de las intervenciones que emulan la oralidad (“…che que paso parece que mas nadie entro a comentar). Mientras que en otras situaciones, colocan más de un signo de interrogación final, como queriendo enfatizar la pregunta. (“…quién más se prende en la reposteria???”; “no habrás encontrado vos, otra manifestación del Icc no??? Qué dira Freud??) Lo mismo ocurre con el signo de exclamación que, por otro lado, es mucho más utilizado. Así como muchos enunciados interrogativos no tienen signo de inicio, en el caso de los enunciados exclamativos, ninguno lo posee y, en cambio, es harto frecuente que tenga dos o más signos finales. Esta utilización por momentos excesiva de las exclamaciones está relacionada con el registro de uso coloquial de la lengua que se da en estos espacios, donde es importante hacerle saber a mi lector que mi enunciado es enfático, que me siento excitada por lo que digo. Es un modo fácil y simple del escritor para asegurarse que su discurso no posee un tono monocorde.[13] En el mismo sentido, esta utilización extendida de estos signos refiere a la dimensión fuertemente afectiva de estos textos. Lo que se comunican son emociones.

Algunas reflexiones finales.

La palabra circula. Ésta es una realidad cada vez más evidente. La proliferación de canales de chat y blogs de todo tipo son una muestra de que la palabra está movimiento, en boca de quien quiera usarla. Y son muchos quienes la usan. El lenguaje ha servido desde sus comienzos para articular el pensamiento humano, establecer la relación del homosapiens con el mundo y permitirle comunicarse con otros semejantes y con sí mismo. Hoy, con las particularidades propias de la época que transitamos, la palabra sigue rodando en ese mismo sentido: la materialidad cambia, es cierto. Actualmente encontramos palabra ya no sobre piedras, maderas o papiros, pero sí en cambio sobre papel y cada vez más sobre la superficie líquida de las pantallas en todos sus tipos y tamaños. Lo que no cambia es esa emergencia del sujeto en el acto de utilizarla. Soy porque puedo usar la palabra.

La maquinaria del blog —una de las nuevas superficies de inscripción textual— funciona agrupando una cantidad de voces dispersas, convirtiéndolas en un coro donde es posible percibir regularidades aún cuando las particularidades de cada voz siguen teniendo presencia. Intentamos indagar en el grano de esas voces, al decir de Roland Barthes[14], imaginar el cuerpo de esos escribientes aprendices que se lanzan sobre la superficie del blog a dejar su marca. ¿Qué melodía construye ese coro? La de los afectos, indudablemente. Son voces que se cruzan, que dialogan, se critican, se responden, se hacen chanzas, se retractan, ratifican y todo ello constituye un nuevo vínculo, cruzado en este caso por el vínculo tejido en presencia, pero modificado por esta nueva dimensión vincular que permite expresar sentimientos con mayor facilidad que en el cara a cara. Esta especie de nuevo género híbrido creado a partir de la convergencia de la oralidad y la escritura es el género de la expresión de los afectos.  La afectividad circula en los comentarios y crea en esta circulación una comunidad de afectos, una estructura de sentimientos fuerte que al modo de la red de textos de la que está compuesta la página, se va tejiendo y fortaleciendo con cada voz, con el grano singular, único e irrepetible de cada una de las voces.

Ma. Cecilia Reviglio

Febrero – Marzo 2009

Bibliografía

Austin, J.L. (2006) Cómo hacer cosas con palabras: palabras y acciones. 2da edición. Buenos Aires. Paidós.

Bajtin, M (1982) “El problema de los géneros discursivos” en Estética de la creación verbal. Buenos Aires. Siglo XXI.

Barthes, R. (1986) “El grano de la voz” en Lo obvio y lo obtuso. Imágenes, gestos, voces. Barcelona. Paidós.

Blanco Rodríguez M. J. (2002) “El chat: la conversación escrita” en Estudios de Lingüística Nº 16. Universidad de Alicante. Versión digital disponible en http://publicaciones.ua.es/filespubli/pdf/02127636RD29950785.pdf (visitado el 10/01/2009)

Cassany, D. (1994) Describir el escribir. Cómo se aprende a escribir. Barcelona. Paidós.

Contreras Contreras, F. (2004) “Weblogs en educación”. Revistra digital universitaria, Vol 5. Nº 10. Disponible en http://www.revista.unam.mx/vol.5/num10/art65/int65.htm (visitado el 13/2/2009)

Ferrari, R. (2008) “Ni oral ni escrito: la sociabilidad del chat” en Urresti, M (editor) Ciberculturas juveniles. Buenos Aires. La crujía. Págs. 183 – 203

Fumero, A. (2005) “Un tutorial sobre blogs. El abecé del universo del blog.” en Revista TELOS, Nº 65, oct – dic. Disponible en

http://www.campusred.net/telos/articulocuaderno.asp?idarticulo=1&rev=65#n5 (visitado el 10/2/2009)

Mayans i Planells, J. (2002) Género Chat o cómo la etnografía puso un pie en el ciberespacio. Barcelona, Gedisa.

Ong, W. (2006) Oralidad y escritura. Tecnologías de la palabra. Buenos Aires. Fondo de Cultura Económica.

Sarlo, B. (1997) Instantáneas. Medios, ciudad y costumbres en el fin de siglo. Buenos Aires.  Ariel.

Vandendorpe, C. (2002) Del papiro al hipertexto. Ensayo sobre las mutaciones del texto y la lectura. Buenos Aires. Fondo de Cultura Económica.

Vanoli. H (2008) “La superficie Blog. Usos, géneros discursivos y sociabilidades ante la imaginarización de la palabra”, en  Urresti, M (editor) Ciberculturas juveniles. Buenos Aires. La crujía. Págs. 225 – 244.


[1] Al respecto, resulta interesante visitar el decálogo del Buen Blogger publicado en www.elinterpretador.net

[2] Para recorrer la página en cuestión, visitar: www.bdp.org.ar/facultad/catedras/comsoc/redaccion1 Se trabajará solamente sobre este caso, ya que es la única cátedra de primer año de esa carrera que utiliza esta herramienta en el dictado de la materia. La elección de una materia de primer año está relacionada con una decisión metodológica de circunscribir la población a estudiar a estudiantes universitarios de primer año.

[3] Fumero, citado por Vanoli; (2008:227).

[4] Para una descripción más general del sitio, Cfr. Margarit (2005) Innovaciones educativas para la enseñanza de la Redacción. Informe de  avance correspondiente al período 2003 – 2004. Mímeo.

[5] Muchos artículos sobre la función educativa de los blogs dan cuenta de la posibilidad de construir en una misma plataforma, blogs de cada alumno o de grupos de alumnos vinculados entre sí y con el blog del docente.

[6] Al respecto, Fumero (2005: s/n) afirma: “Por otro lado, atendiendo al carácter conversacional de la blogosfera, se podría definir la capacidad conversacional (en sentido estricto) de un blog como el número medio de comentarios de las anotaciones, ponderado con la frecuencia de actualización.”

[7] Todos los ejemplos citados fueron transcriptos tal como estaban publicados en la página de origen. Por ello, en muchas ocasiones parecerá que faltan signos de puntuación, utilización de mayúsculas, etc. Se quisieron respetar todas las características formales (niveles gramaticales, notacionales, sintácticos, etc.) tal como aparecían para poder realizar un análisis que tuviera en cuenta la totalidad de estos aspectos.

[8] Esto es frecuente, sobre todo en las consignas de trabajos extraordinarios, como el Trabajo Final con el que se promueve la materia.

[9] Este concepto fue utilizado por  Mayans i Planells (2002) en su libro “Género Chat o cómo la etnografía puso un pie en el ciberespacio”, donde el autor afirma que el Chat es un nuevo género de expresión ya que no es posible definirlo como escrito ni oral al tiempo que deja al descubierto la forma en que las nuevas tecnologías revolucionan los modos de relación entre los sujetos sociales. Esta imposibilidad de clasificación según criterios canónicos es lo que permitiría definirlos como “género confuso”, concepto que a su vez, toma de Cliffort Geertz..

[10] Es decir, con su función cohesiva y gramatical, y no como partes de signos gráficos tal como son usados en la construcción de los “smileys o emoticonos”, elementos a los que nos referiremos más adelante.

[11] Al respecto, se puede consultar Cassany (1994), autor español que ha trabajado largamente las temáticas del código escrito y los modos de enseñar a redactar.

[12] Basta  volver aquí a los clásicos trabajos de la Escuela invisible de Palo Alto, en sus postulaciones sobre los axiomas de la comunicación, entre ellos, en particular a la diferencia entre comunicación analógica y comunicación digital, reservando la primera para el lenguaje gestual y corporal y la segunda para la comunicación verbal.

[13] Mientras que las cuestiones que acabamos de referir revisten un carácter general, es más complejo analizar la utilización de la coma, ya que se advierten en el estudio usos muy dispares. Podríamos aventurar aquí que estamos frente a casos de usos individuales y libres del recurso de la coma. Buscar regularidades en este caso, implicaría un estudio exhaustivo sobre este elemento que desborda los límites y posibilidades de este artículo. Al respecto, Vandendorpe (op. cit) afirma: “… la coma está cambiando de función y tiende a convertirse en un indicador de segmentación meramente lógico”. (p. 132) El uso del presente continuo indica que este cambio está en proceso, que estamos en una etapa de transición en la que sólo se pueden arriesgar hipótesis.

[14] Al respecto, dice: “El grano es el cuerpo en la voz que canta, en la mano que escribe, en el miembro  que ejecuta.” (Barthes; 1986: 270)


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