Pantallas y mediatización contemporánea: mapas de prácticas e interrogantes teóricos

Por: Rubén Biselli

ABSTRACT

La ponencia a presentar en el Seminario buscará dar cuenta tanto de los fundamentos del Proyecto de Investigación: Interfaces en Pantallas: Mapas y Territorios (Celulares, TV, PC), llevado a cabo por investigadores de la Universidad Nacional de Rosario, Argentina, como de algunos resultados provisorios alcanzados en el curso del mismo. Nos centraremos en dos cuestiones esenciales: por un lado,  los interrogantes teóricos que se plantean en el campo de los estudios comunicacionales a partir de la dominancia en la mediatización contemporánea alcanzada por las pantallas y por las interfaces específicas que articulan; por otro, el esbozo de un mapa de algunas de las prácticas concretas ligadas a dichas interfaces en pantalla que predominan entre ciertos usuarios argentinos.

Desearía compartir, a través de esta ponencia, algunas de las problemáticas que vertebran el trabajo de investigación que, desde 2007, un grupo de investigadores de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Nacional de Rosario  venimos llevando a cabo en el marco del Proyecto Interfaces en Pantallas: Mapas y Territorios (Celulares, TV, PC), que dirige la Dra. Sandra Valdettaro, fundamentalmente en lo referido a las pantallas en tanto operadores-clave de la mediatización contemporánea.

Habiéndonos ocupado durante varios años, en tanto equipo de investigación, de las transformaciones operadas en los periódicos a partir de la predominancia mediática de los dispositivos icónicos-indiciales, decidimos, al encarar un nuevo Proyecto, centrarnos en una de las fuentes mismas de dichas transformaciones: el lugar cada vez más central de las pantallas en los procesos sociales de mediatización y las interconexiones que se establecen entre ellas a partir de las interfaces de usuario que las atraviesan.

Plantear este objeto de investigación implicó inscribir la misma en la tradición teórica/epistemológica que liga indisolublemente tanto la semiosis desencadenada por los procesos mediáticos como las prácticas inherentes a los mismos a las transformaciones tecnológicas de orden comunicacional.

Pero también pensarla en el marco de una historia de los medios  que, en los últimos treinta años, vio afianzarse una sostenida distancia entre recepción y producción  -en gran medida, precisamente, por la irrupción incesante de tecnologías y dispositivos comunicacionales que la habilitan-, luego de un dilatado período de convergencia entre oferta y demanda asentado en la consolidación de la radiofonía, primero, y de la paleo televisión, después, y de su recepción dominantemente familiar.[1] Historia que se encamina, según los datos disponibles,  a una convergencia tecnológica en el nivel de la producción, basada, por supuesto, en las potencialidades de la digitalización: convergencia en tanto capacidad de diferentes plataformas de red de transportar tipos de servicios esencialmente similares y en tanto aproximación -vía pantalla e interfaces compartidas- de dispositivos mediáticos o informacionales de genealogía dispares. Pero historia  que sin embargo, paradójicamente apunta a una profundización radical, en apariencia, del proceso de divergencia e imprevisibilidad en recepción al que nos acabamos de referir.[2]

Interrogar las  pantallas y las interfaces que las atraviesan implica para nosotros interrogarnos al mismo tiempo sobre las modalidades, las consecuencias y los enigmas de estos dos procesos históricos. Sobre todo porque una rápida mirada sobre el estado de la cuestión nos llevó a constatar, por un lado, cierto desconcierto recurrente a la hora de pensar a las pantallas desde una teoría de la mediatización, y, por otro, la ausencia de un mapa convincente tanto de  las prácticas reales de los usuarios argentinos de pantallas -y de los imaginarios que las sustentan- como de los vínculos e interacciones efectivas que las pantallas mantienen entre sí, en el marco de las previsiones de sus interfaces o más allá de ellas.

En este sentido el Proyecto busca al mismo tiempo adentrarse en los debates teóricos en torno  a la pantalla en tanto constructo teórico reciente de los estudios comunicacionales como embarcarse en estudios empíricos sobre diversas prácticas concretas ligadas con ellas y sus interfaces. No sólo porque se plantea en realidad como un espacio-marco de investigación que integra el trabajo de jóvenes investigadores que indagan, desde diversos ángulos, procesos en recepción ligados a  las pantallas y a las nuevas tecnologías digitales (espacios de intervención de los lectores en los diarios digitales, modalidades específicas de uso de las nuevas TICS por parte de adolescentes y jóvenes en la ciudad de Rosario, transformación de las prácticas discursivas de los alumnos en cátedras universitarias que utilizan los nuevos espacios interactivos digitales para el desarrollo de su actividad de enseñanza, usos concretos por adolescentes y púberes de las nuevas interfaces vehiculadas por la pantalla-celular, modalidades de adopción de los nuevos dispositivos mediáticos por parte de discapacitados, etc.) sino porque creemos que el vertiginoso proceso contemporáneo de mediatización en mutación incesante impone al mismo tiempo y con la misma urgencia tanto una producción teórica que se despegue de las “evidencias” y los sentidos impuestos por la industria mediático-informática como de un relevamiento constante y los más inmediato posible que se pueda de las no menos mutables y en muchos casos “inesperadas” prácticas de los usuarios de los nuevos dispositivos. Conjunción, pues, de un máximo de especulación y debate teóricos  y de un máximo de investigación empírica; pero conjunción también de una inmersión absoluta en el presente que no cese de remitir a una mirada genealógica e histórica de medios, dispositivos, tecnologías e incluso prácticas, para poder observar en filigrana, en ese territorio de cambios infinitos al que parece reducirse la mediatización de nuestros días, la pervivencia, el cruce, las interferencias de imaginarios que se despliegan en una temporalidad radicalmente otra y de funciones simbólicas que, mutando su apariencia,  perduran desde la consolidación misma de la Modernidad.

Ahora bien, si el Proyecto se encuentra en sus etapas iniciales , porque en realidad está pensado como un intento de monitoreo reflexivo de usos, prácticas e imaginarios de largo alcance, de no menos de un lustro, nos gustaría plantear, en primera instancia, un pequeños esbozo del mapa de prácticas que estamos elaborando a través de los trabajos en recepción , para luego finalizar con algunas breves reflexiones sobre las pantallas como problema teórico.

1.Para comenzar, debemos señalar que hemos centrado nuestros esfuerzos en  encarar la dilucidación de los procesos en curso en nuestra región y que, lo hemos hecho privilegiando metodologías de tipo cualitativo y procesos abductivos,
(acordes, además, con nuestra intención de relevamiento de los imaginarios y operaciones simbólicas que atraviesan los usos específicos de las interfaces habilitadas por las pantallas celular, TV y PC),  acompañados, sólo en momentos puntuales, por intervenciones cuantitativas basadas en el análisis multidimensional de datos. Además,  la ausencia de trabajos que en realidad ofrezcan un  panorama cabal y global de la inserción territorial misma de los nuevos dispositivos mediáticos, nos obligó a una primera etapa de trabajo de relevamiento de información tendiente a producir un tipo de conocimiento descriptivo/clasificatorio mediante el tratamiento de datos de fuentes secundarias. Los datos a relevar fueron, básicamente, los concernientes a variables de producción, inserción territorial y consumo de artefactos, servicios o dispositivos ligados con las pantallas a analizar. Si bien los datos se encuentran en etapa de procesamiento por incorporación de las últimas actualizaciones, es dable constatar el crecimiento sostenido tanto de la venta de equipos informáticos como de incorporación de vastos sectores de la ciudad a los servicios de provisión de Internet por banda ancha, lo cual sin dudas está de acuerdo con las tendencias mundiales. Pero también aparece como constatable que este crecimiento de raigambre local se articula con modalidades de consumo local, que no parecen alterarse por ellas: la adscripción de más del 90% de la población al servicio de TV por cable y la existencia de “cibers” a lo largo y ancho de toda la ciudad, que, sobre todo en el caso de los adolescentes, se constituyen en espacio de uso de la pantalla PC que no se presenta como compensatorio de la ausencia de Internet o computadora en el hogar sino como un lugar que se “elige” para implementar otros tipos de usos y de interacciones.

Este último dato, obviamente de raigambre interpretativa, proviene ya de los diferentes estudios de recepción en curso, que, por ser aún mucho más embrionarios sólo podemos comentar en lo referido a sus perspectivas de análisis y objetivos y no a sus resultados. La estrategia global se basa en encarar prácticas de recepción diferentes, ligadas a diferentes pantallas, y poner a prueba estrategias teóricas-metodológicas diversas, de acuerdo a lo que se busque indagar. Destacamos las siguientes investigaciones micro que nuestro equipo está llevando a cabo:

. Análisis de  los espacios de intervención del lector en los diarios on-line,  intentando dilucidar las diferentes modalidades de articulación de gramáticas de producción y estrategias de reconocimiento.

. Investigación en torno a la configuración de identidades, ritos e interacciones  adolescentes ligados al uso de interfaces de teléfonos celulares y espacios interactivos de Internet: chat, fotologs, blogs, etc. Este trabajo es abordado fundamentalmente desde el marco epistémico de los estudios culturales, privilegiando observaciones participantes y entrevistas en profundidad, y recurriendo al análisis de los discursos a la hora de sustentar interpretaciones e identificar formaciones imaginarias.

. Investigación referida a las transformaciones laborales, de estudio y de vida cotidiana de los discapacitados, gracias a interfaces específicas vehiculizadas por la pantalla PC y por la pantalla-celular, y al análisis de los imaginarios en los que estas transformaciones son dotadas de sentido por los propios discapacitados.

. Indagación exhaustiva en torno al uso de medios, dispositivos y tecnologías comunicacionales en general, por parte de  jóvenes de clase media. Utilizando como población a los ingresantes de la Facultad de Ciencia Política y RR II del año 2008 se diseñó un instrumento-encuesta que constó de un grupo de preguntas de contexto y luego tres grupos dedicados a evaluar el consumo de celulares, Internet y televisión; en total 50 preguntas cerradas y una abierta en la que se apuntaba a la descripción de cambios en la vida cotidiana a partir del uso de celulares e Internet. Aunque todavía en proceso de análisis de datos, los resultados procesados dan cuenta , a pesar de la homogeneidad de la población, de un variado panorama de acceso a las tecnologías, usos de dispositivos e interacción con los diversos tipos de pantallas.

. Investigación centrada en cómo se constituyen espacios inéditos de intervención de los estudiantes en la situación de enseñanza-aprendizaje y en cómo los mismos se articulan en un lenguaje indisociable de las prácticas interactivas de Internet, a través del seguimiento detallado de un blog educativo de una de las cátedras de la Carrera de Comunicación Social. Esta investigación se basa en el estudio de casos y aborda la constitución de ciertos indicadores y su interpretación a partir del Análisis de los discursos.

2. Por último, como ya anticipamos, para concluir con esta ponencia, nos interesaría situarnos en el otro polo del Proyecto y hacer unas breves referencias al concepto mismo de pantalla y a algunos interrogantes teóricos que plantea a la hora de utilizarlo como matriz descriptiva compleja de fenómenos específicos de la mediatización contemporánea.

Al decidirnos a indagar el presente de los procesos de mediatización a través de las pantallas y las interfaces inherentes a las mismas, nos basamos en primer lugar en su indubitable ubicuidad en el territorio mediático, difícil de sospechar un par de décadas atrás.

Sin embargo, ya en 1997,  Raphaël Lellouche , en una de los artículos más lúcidos escritos sobre el tema, podía afirmar: “Les écrans se multiplient, l’écran se généralise, devient total.
En quelques années, l’objet support d’écran a envahi les espaces les plus inattendus sous les aspects les plus divers : ordinateurs, minitels, écran-TV, moniteurs de jeux vidéo, pagers, etc.”, para concluir, tras caracterizar bellamente a la pantalla como “superficie amnésica” con el inquietante planteamiento de una duda:  ” L’écran généralisé paraît le creuset d’une conjonction de médias auparavant séparés. Que plusieurs médias soient aujourd’hui dotés d’écrans implique-t-il qu’ils ne se distingueraient plus selon leur identité propre ? Mais qu’est-ce qu’un écran, après tout ?
Est-on bien sûr de le savoir ? Que signifie cette irruption des objets supports d’écrans dans notre système des objets, dans notre écologie artificielle?” [3]

“¿Pero qué es finalmente una pantalla? ¿lo sabemos realmente?”, lo interesante de estas preguntas al inicio del artículo de Lellouche no radica solamente en el insólito planteamiento de una duda radical sobre el objeto del que el mismo se querrá “una teoría”, sino su coexistencia al interior del párrafo, su acorde deberíamos decir, con la afirmación inicial sobre la ubicuidad de las pantallas. Porque esta ubicuidad que nos impone a la pantalla como la encrucijada en que se intersectan hoy todos los caminos de la mediatización, que la instaura de hecho en el  territorio de lo obvio y de lo dado, quizás nos esté ocultando nuestra ignorancia profunda sobre lo que las pantallas son y sobre lo que no son y sobre su rol verdadero en los procesos de mediatización que están conformando nuestro presente cultural. Quizás esta sospecha tenga raigambre epistemológica y sea mero síntoma del precio que siempre hay que pagar por ocuparse del presente mediático más inmediato, quizás condenados al riesgo de que “lo esencial escape a nuestro ojos”.  Recordemos a McLuhan: “Los ambientes son invisibles. Sus reglas fundamentales, su estructura penetrante y sus patrones generales eluden la percepción fácil”; recordemos a Deleuze escribiendo sobre el cine: “las cosas y las personas, cuando comienzan, están forzadas a esconderse, determinadas a esconderse”. Pero quizás se asiente en el carácter evanescente mismo de las pantallas, en su estar en perpetua fuga hacia otra cosa, y en su amnesia constitutiva, como señaló Lellouche, que les permiten el camuflaje perpetuo.

¿Qué hacer frente a esto? Consideramos que si persistimos en la creencia, por lo menos hipotética, en su lugar decisivo en nuestro hoy, aún conscientes de poder equivocarnos, la estrategia más apropiada sea separar a las pantallas de ese obvio que las acecha y de los significados mitológicos que les adosa la industria e interrogarlas con vieja paciencia fenomenológica, para que algo de sus múltiples verdades emerja y nos permita conocer más sobre nuestro universo mediático. El artículo de Lellouche realiza de manera minuciosa mucho de este trabajo relevando genealogías dispares entre las diferentes pantallas o confluyendo en una misma, identificando funciones mediáticas claramente diferenciadas ahí donde en apariencia se trata de lo mismo, pero también poniendo en claro de qué manera podría articularse a través de las pantallas una verdadera mutación antropológica de la humanidad: remitimos a él.[4]

Sólo nos interesaría agregar que nos parece imposible acceder a una cierta verdad sobre las pantallas, sobre la modalidad misma de la mediatización que vehiculan, sobre la fascinación que provocan, si no comenzamos a indagar, con todos los riesgos epistemológicos y teóricos que puede implicar, los imaginarios sociales y antropológicos que no cesan de movilizar y en los que indubitablemente se inscriben, a pesar de nuestra dificultad para incorporarlos como matriz descriptiva o explicativa en los estudios comunicacionales. Acaso, por ejemplo, ¿puede desligarse el lugar central de las pantallas en la mediatización contemporánea de su capacidad para catalizar, para emblematizar, esa temporalidad mítica de la modernidad en la que el presente se abisma como presente y se abre hacia un futuro radicalmente otro (pensemos en el lugar de las pantallas en el acto inaugural de las últimas olimpíadas o en las paredes – pantallas de Manhattan o Tokio)?; ¿es realmente descabellado intersectar nuestros ultra modernos contactos virtuales, su “naturalidad” y su “placer”, con nuestras más arcaicas fantasías de descorporización?. Quizás llegó la hora de comenzar a hacernos estas preguntas, con todos sus riesgos de validación, para no sucumbir a la tautología descriptiva o al desdichado papel de ventrílocuos de las “evidencias” del marketing comercial.


[1] Cfr.:  Eliseo Verón: “Regreso al futuro de la comunicación”, en Cuadernos de Comunicación, Nro 3, Rosario, Facultad de Ciencia Política y RRII, UNR, 2007, pags 35/42.

[2] Al respecto, el mismo Verón sostiene “ La situación en que estamos entrando es radicalmente diferente y nos obliga a repensar el concepto mismo de “recepción”, porque los procesos de consumo se vuelven mucho más complejos. El receptor no es meramente activo: será el operador-programador de su proprio consumo multimediático. Desde un cierto punto de vista, podríamos decir que asistimos a la culminación natural, en el mercado de los medios, del individualismo de la modernidad. Como ya algunos autores lo han señalado, nuestras sociedades se transforman en “post-mass-media societies”. Extracto de: “La televisión, ese fenómeno “masivo” que conocimos, está condenada a desaparecer”, entrevista con Carlos Scolari y Paolo Bertetti, en Alambre.Comunicación, información, cultura Nº 1, Marzo de 2008 (Edición Dogital). Citamos la opinión de Verón como expresión de este “consenso” sobre el funcionamiento de las sociedades “post-mediáticas”, y  porque en ciertos aspectos, y referida a ciertos consumidores de medios, la compartimos. Aunque no creemos que la función ritual de la TV abierta, indisociable de una grilla masivamente compartida,  sobre todo en nuestras sociedades latinoamericanas, esté “cercana” a su desaparición.

[3] Raphaël Lellouche: “Une théorie de l’écran” en http: //testconso.typehad.com/théorieecran.pdf.  Publicación original electrónica en Traverses, revue en ligne, no 2  : http://www.cnac-gp.fr/traverses (Centre culturel G Pompidou , abril 1997)

[4] También, al sugerente artículo del semiólogo argentino  Oscar Traversa: “Regreso a Pantallas” en Dossier de estudios semióticos de la Trama de la Comunicación 12. Rosario, UNR Editora, 2007-2008

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