Presentación de libros en Jornadas McLuhan Rosario (UNR)

El canon digital y Escrituras past_  del Dr. Juan Mendoza* 
 
      Este libro es a su manera muchos libros: caja de herramientas, punta de iceberg: umbral de una nueva forma de leer… Navegamos por la Web y mientras nos sacudimos las telarañas que se nos enredan en los ojos caemos a cada paso en un nuevo agujero de Alicia. ¿Por cuántas horas más mantener la fascinación tecnológica? ¿Qué es lo que nos mantiene tan prisioneros del próximo click? De link en link, de una ola a otra: sujetos al mouse como quien se sostiene de las velas en una tabla de windsurf. Como si nos desprendiéramos de una gota de transpiración propia libramos otro share, mensajes de botella en las transoceánicas corrientes de la Web. Y continuamos nuestra marcha submarina en busca de otro mojón, de algo todavía más interesante para ver. Atosigados por nuestro propio mutismo contemplamos el espesor que se abre al otro lado del ojo de buey: nuestro Nautilus se desplaza lentamente…

 

 

 

 

“Las reflexiones que componen este texto maduraron en situaciones disímiles. Sus figuras son las de la esquirla y la discontinuidad. Sus cometidos viajan en reversa, buscan un ritmo rapsódico, una prosa pixelada, una fuga birlibirloque que conforme avanza, retrocede. Situada en los intersticios que pergeñan lo contemporáneo, esta encrucijada transatlántica y aérea propone un diálogo imposible entre una troupe de escritores spam y otra de narradores samplers. La aventura se vuelve finalmente un pretexto para escrutar la fiesta novosecular de las literaturas digitales: un prolífico nodo para las emulsiones humanistas, industriales y electrónicas. Las páginas de este libro pueden leerse como una teoría sobre las «literaturas software»: la literatura como un loop, un scanner… Pero también como una novela en la que los conceptos son sus personajes.” (J. J. M.)

 

*Juan Mendoza cursó literatura en la UNR, filología en el Centro de Ciencias Humanas y Sociales de Madrid, el Doctorado en Letras de la UBA. Es autor de Escrituras past_ Tradiciones y futurismos del siglo 21 (17grises, 2011) y curador de Literal (1973-1977). Edición facsimilar (Biblioteca Nacional, 2011). Dicta cursos como invitado sobre ficción y nuevas tecnologías. Desde 2010 trabaja en una «teoría de las emulsiones» que desarrolla en su sitio tlatland.com

 

 

Interfaces en pantallas: Una experiencia de investigación

Artículo publicado en la revista digital Medios y Enteros

http://www.mediosyenteros.org.ar/

XIV JORNADAS NACIONALES DE INVESTIGADORES EN COMUNICACIÓN

LA RED NACIONAL DE INVESTIGADORES EN COMUNICACIÓN INVITA A:

XIV JORNADAS NACIONALES DE INVESTIGADORES EN COMUNICACIÓN

“Investigación y participación para el cambio social”

Licenciatura en Comunicación Social – Departamento de Ciencias Sociales

Universidad Nacional de Quilmes – Bernal, Provincia de Buenos Aires

Argentina

16, 17 Y 18 DE SEPTIEMBRE DE 2010

Fechas de presentación de Trabajos

-Envío de resúmenes: 27 de junio

-Envío de trabajos completos: 15 de agosto

Contactar a difusor local en www.redcomunicacion.org

Pantallas y mediatización contemporánea: mapas de prácticas e interrogantes teóricos

Por: Rubén Biselli

ABSTRACT

La ponencia a presentar en el Seminario buscará dar cuenta tanto de los fundamentos del Proyecto de Investigación: Interfaces en Pantallas: Mapas y Territorios (Celulares, TV, PC), llevado a cabo por investigadores de la Universidad Nacional de Rosario, Argentina, como de algunos resultados provisorios alcanzados en el curso del mismo. Nos centraremos en dos cuestiones esenciales: por un lado,  los interrogantes teóricos que se plantean en el campo de los estudios comunicacionales a partir de la dominancia en la mediatización contemporánea alcanzada por las pantallas y por las interfaces específicas que articulan; por otro, el esbozo de un mapa de algunas de las prácticas concretas ligadas a dichas interfaces en pantalla que predominan entre ciertos usuarios argentinos.

Desearía compartir, a través de esta ponencia, algunas de las problemáticas que vertebran el trabajo de investigación que, desde 2007, un grupo de investigadores de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Nacional de Rosario  venimos llevando a cabo en el marco del Proyecto Interfaces en Pantallas: Mapas y Territorios (Celulares, TV, PC), que dirige la Dra. Sandra Valdettaro, fundamentalmente en lo referido a las pantallas en tanto operadores-clave de la mediatización contemporánea.

Habiéndonos ocupado durante varios años, en tanto equipo de investigación, de las transformaciones operadas en los periódicos a partir de la predominancia mediática de los dispositivos icónicos-indiciales, decidimos, al encarar un nuevo Proyecto, centrarnos en una de las fuentes mismas de dichas transformaciones: el lugar cada vez más central de las pantallas en los procesos sociales de mediatización y las interconexiones que se establecen entre ellas a partir de las interfaces de usuario que las atraviesan.

Plantear este objeto de investigación implicó inscribir la misma en la tradición teórica/epistemológica que liga indisolublemente tanto la semiosis desencadenada por los procesos mediáticos como las prácticas inherentes a los mismos a las transformaciones tecnológicas de orden comunicacional.

Pero también pensarla en el marco de una historia de los medios  que, en los últimos treinta años, vio afianzarse una sostenida distancia entre recepción y producción  -en gran medida, precisamente, por la irrupción incesante de tecnologías y dispositivos comunicacionales que la habilitan-, luego de un dilatado período de convergencia entre oferta y demanda asentado en la consolidación de la radiofonía, primero, y de la paleo televisión, después, y de su recepción dominantemente familiar.[1] Historia que se encamina, según los datos disponibles,  a una convergencia tecnológica en el nivel de la producción, basada, por supuesto, en las potencialidades de la digitalización: convergencia en tanto capacidad de diferentes plataformas de red de transportar tipos de servicios esencialmente similares y en tanto aproximación -vía pantalla e interfaces compartidas- de dispositivos mediáticos o informacionales de genealogía dispares. Pero historia  que sin embargo, paradójicamente apunta a una profundización radical, en apariencia, del proceso de divergencia e imprevisibilidad en recepción al que nos acabamos de referir.[2]

Interrogar las  pantallas y las interfaces que las atraviesan implica para nosotros interrogarnos al mismo tiempo sobre las modalidades, las consecuencias y los enigmas de estos dos procesos históricos. Sobre todo porque una rápida mirada sobre el estado de la cuestión nos llevó a constatar, por un lado, cierto desconcierto recurrente a la hora de pensar a las pantallas desde una teoría de la mediatización, y, por otro, la ausencia de un mapa convincente tanto de  las prácticas reales de los usuarios argentinos de pantallas -y de los imaginarios que las sustentan- como de los vínculos e interacciones efectivas que las pantallas mantienen entre sí, en el marco de las previsiones de sus interfaces o más allá de ellas.

En este sentido el Proyecto busca al mismo tiempo adentrarse en los debates teóricos en torno  a la pantalla en tanto constructo teórico reciente de los estudios comunicacionales como embarcarse en estudios empíricos sobre diversas prácticas concretas ligadas con ellas y sus interfaces. No sólo porque se plantea en realidad como un espacio-marco de investigación que integra el trabajo de jóvenes investigadores que indagan, desde diversos ángulos, procesos en recepción ligados a  las pantallas y a las nuevas tecnologías digitales (espacios de intervención de los lectores en los diarios digitales, modalidades específicas de uso de las nuevas TICS por parte de adolescentes y jóvenes en la ciudad de Rosario, transformación de las prácticas discursivas de los alumnos en cátedras universitarias que utilizan los nuevos espacios interactivos digitales para el desarrollo de su actividad de enseñanza, usos concretos por adolescentes y púberes de las nuevas interfaces vehiculadas por la pantalla-celular, modalidades de adopción de los nuevos dispositivos mediáticos por parte de discapacitados, etc.) sino porque creemos que el vertiginoso proceso contemporáneo de mediatización en mutación incesante impone al mismo tiempo y con la misma urgencia tanto una producción teórica que se despegue de las “evidencias” y los sentidos impuestos por la industria mediático-informática como de un relevamiento constante y los más inmediato posible que se pueda de las no menos mutables y en muchos casos “inesperadas” prácticas de los usuarios de los nuevos dispositivos. Conjunción, pues, de un máximo de especulación y debate teóricos  y de un máximo de investigación empírica; pero conjunción también de una inmersión absoluta en el presente que no cese de remitir a una mirada genealógica e histórica de medios, dispositivos, tecnologías e incluso prácticas, para poder observar en filigrana, en ese territorio de cambios infinitos al que parece reducirse la mediatización de nuestros días, la pervivencia, el cruce, las interferencias de imaginarios que se despliegan en una temporalidad radicalmente otra y de funciones simbólicas que, mutando su apariencia,  perduran desde la consolidación misma de la Modernidad.

Ahora bien, si el Proyecto se encuentra en sus etapas iniciales , porque en realidad está pensado como un intento de monitoreo reflexivo de usos, prácticas e imaginarios de largo alcance, de no menos de un lustro, nos gustaría plantear, en primera instancia, un pequeños esbozo del mapa de prácticas que estamos elaborando a través de los trabajos en recepción , para luego finalizar con algunas breves reflexiones sobre las pantallas como problema teórico.

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El discreto encanto de la interfaz publicitaria

Por Mariángeles Camusso

RESUMEN: El presente artículo explora características discursivas de los avisos publicitarios digitales (banners) situados en diarios on-line de Argentina.

Inscribe las reflexiones en el marco de investigaciones en torno a los conceptos de dispositivo e interfaz, hipotetizando sobre la incidencia de los objetos abordados en el desarrollo y modelización de vínculos y subjetividades en el entorno digital.

A partir de observaciones realizadas sobre un corpus específico, describe la utilización de recursos textuales, visuales, sintácticos, enunciativos e intenta proponer algunas tipologías. Plantea además una protohipótesis en la que considera a los banners como un discurso pedagógico-instructivo que modeliza una forma de ser cliente/consumidor, perceptor publicitario en Internet.

ABSTRACT: The present article explores discursive characteristics of digital advertisements (banners) on online newspapers in Argentina.

It establishes its considerations within the frame of researches regarding the concepts of device and interface, formulating hypothesis about the incidence of the objects discussed on the development and modeling of bonds and subjectivities in the digital environment.

From observations made on a specific corpus, it describes the use of textual, visual, syntactic and enunciative resources, and tries to offer some typologies. It also presents a proto-hypothesis which considers banners as a pedagogic-instructive discourse modeling a way of being client / consumer, advertising perceiver on the Internet.

1. Introducción

El crecimiento de Internet y de los fenómenos asociados a la Web 2.0, traen aparejados muchas incógnitas y muchas especulaciones. Incógnitas que, en general, tratan de disiparse acudiendo al argumento por antonomasia en la cultura contemporánea: el número.

Según datos del IAB la inversión en publicidad on line durante 2008 fue de $ 236 millones lo que representa un crecimiento del 56,3 % respecto de 2007[1]. Estos datos afirman que Internet continúa siendo el medio con mayor crecimiento en inversión publicitaria, sostenido por el aumento del número de cibernautas (20 millones a fines de 2008), de las conexiones de banda ancha y del acceso a locutorios.

De esta manera, los datos sobre cantidad de usuarios/navegantes, sobre cantidad de visitas a un sitio, o cantidad de participantes aparecen como garantes del éxito de las estrategias comunicacionales/comerciales realizadas en el entorno virtual. Estrategias que se construyen sobre un bagaje de conocimientos empíricos centrados en la réplica de experiencias y en la circulación viral de la información en la propia red, quién se constituye de esta manera a la vez en sujeto y objeto de conocimiento[2].

El objetivo general de este trabajo es preguntarse cuáles son las transformaciones que atraviesa el discurso publicitario en este proceso de expansión a nuevos medios/soportes, partiendo de la certeza de que los espacios publicitarios merecen especial atención en tanto protagonistas de las especulaciones en torno a la sustentabilidad de los medios digitales y a cómo se formulará o reformulará en futuros cercanos y lejanos la relación económica entre prensa e inversión publicitaria.

La multiplicación y complejización de los medios de comunicación ha diversificado a su vez los espacios de interacción entre marcas y perceptores tornando vehículo publicitario cualquier objeto o superficie, cualquier soporte, cualquier lugar.

En los entornos virtuales los espacios de exposición de la oferta comunicacional se concentran por un lado en los propios sitios institucionales de las empresas y por otro en dos modos diferentes de hacerse visible ante los ojos del usuario navegador: los banners y los avisos patrocinados.

Dado que la genealogía de este trabajo se inscribe en investigaciones anteriores ligadas a las modalidades vinculares de los diarios digitales con sus públicos perceptores[3], el grueso de este artículo se centrará en al análisis y observación de los primeros. Esta elección no se basa en algún tipo de valoración sobre su éxito comercial y/o sobre su capacidad de traccionar perceptores hacia un objetivo comunicacional o comercial cualquiera fuere, sino que obedece por un lado a la mencionada inscripción en reflexiones sobre la relación entre dispositivos publicitarios y dispositivos de prensa y, por otro, a la relación que pueda establecerse comparativa y metodológicamente entre los banners y ciertas tradiciones del discurso publicitario. Esta referenciación inscribe el presente trabajo en la noción de análisis del discurso que propone Eliseo Verón cuando sostiene que “el procedimiento comparativo es el principio básico del análisis de los discursos”[4].

Ahora bien, el título mismo de este texto sitúa además estas reflexiones en un debate profuso acerca del alcance del término interfaz. Anticipa protohipótesis que concibe a los banners como una suerte de escaparates digitales que permiten atravesar la vidriera e internarse en el mundo de las marcas anunciantes: el banner como interfaz implica pensar a esta última como la puesta que actualiza una apuesta –en el sentido de una estrategia- de seducción. Nos permite tal vez vislumbrar otra hipótesis: el interés de los banners como objeto de estudio no se agota en la descripción de sus modalidades vinculares sino que su análisis permite aventurar lecturas sobre interfaces de otra naturaleza. El banner, podríamos sintetizar, funciona como paradigma en tanto transparenta[5] la función de “cópula” de la interfaz, materializa la noción de que esta última es necesariamente un “entre-dos”[6].

Las reflexiones que siguen se realizan en torno a un corpus seleccionado por disponibilidad de avisos publicados en diarios digitales nacionales y locales (La Nación, Clarín y La Capital de Rosario) durante 2007. Muchas de las observaciones no obstante, fueron contrastadas con avisos publicados durante diferentes etapas de esta investigación.

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Jóvenes, prácticas culturales y tecnologías*

Por: Mariana Maestri

Las tecnologías de la comunicación e información han provocado transformaciones en diferentes ámbitos y niveles que conforman la realidad social. La presencia de dispositivos comunicacionales basados en la interconexión, instantaneidad, simultaneidad y globalización de la información han hecho que el esquema comunicativo tradicional basado en un modelo simple, de sentido único, emisor – receptor se modifique por el de redes múltiples en las que cada persona es el punto de inicio y de llegada de demandas y respuestas, en las que se ponen en juego las singularidades y homogeneidades que conforman esta cadena (casi infinita) de interacciones.

Estos dispositivos son el resultado de la unión entre las computadoras, la televisión y los teléfonos celulares por lo que hoy nos encontramos en medio de una revolución tecnológica que supone una modificación a nivel cultural hacia nuevas formas de producción, distribución y circulación de la información mediadas por las tecnologías de pantallas. Los nuevos medios de comunicación han generado una matriz que posee su propia racionalidad productora y generadora de sentido. Este nuevo ambiente está caracterizado por la convergencia de medios, es decir, la desaparición de los límites entre los distintos medios de comunicación masiva y la fusión de estos en un único mecanismo digital, lo que posibilita – a través de transformar todos los mensajes en ceros y unos- el manejo simultaneo de voz, datos e imágenes mediante un sólo dispositivo tecnológico.

En este marco son los adolescentes y los jóvenes quienes adoptan, se adaptan con mayor facilidad y se apropian de las nuevas tecnologías constituyendo lo que muchos han denominado los “nativos digitales”[1]. Son, para decirlo de otro modo, los NyC, niñas y niños nacidos y criados en el ambiente  tecnológico en el sentido que lo ha planteado Mcluhan, es decir, en un entorno determinado por las tecnologías que imponen modos perceptuales, formas de relacionarse con los otros y maneras de acceder y conectarse con la realidad.

En un sentido similar, J. Martín Barbero, plantea que “serían los jóvenes quienes encarnarían un nuevo sensorium audiovisual pues ellos son “sujetos dotados de una ‘plasticidad neuronal’ y elasticidad cultural que(…) es más bien apertura a muy diversas formas, camaleónica adaptación a los más diversos contextos y una enorme facilidad para los ‘idiomas’ del video y el computador”.[2]

En el marco general del Proyecto de Investigación “Interfaces en Pantallas: TV, PC e Internet, se elaboró otro denominado “Consumos y Prácticas culturales: un abordaje sociosemiótico del ámbito de la recepción”[3], en el que hemos decidido realizar un abordaje cualitativo y de carácter etnográfico del consumo de estos nuevos medios  mediante la observación y entrevistas a un sector de jóvenes y adolescentes  de clase media de la ciudad de Rosario. La elección de esta metodología se debe a que consideramos que es mediante la observación, la recolección de información a través de entrevistas focales y encuentros pautados con grupos determinados que podemos dar cuenta de una parte de la población tan heterogénea y variada como es la de los jóvenes. Además, y principalmente, partimos del supuesto de que la recepción, en este contexto mediológico, es diversa y fragmentada y por lo tanto, los usuarios tienen un mayor grado de intervención en el proceso de elaboración y producción  de los mensajes. Estos “nativos digitales”, generación que se ha educado y socializado en un entorno digital, conforman un público con nuevas competencias tano a nivel cognitivo como perceptual. Esto nos hace presuponer que los consumidores pueden “negociar” y “resistir” al construir sus propios significados a partir de sus propios hábitos y prácticas sociales. La relación entre elaboración, construcción y negociación implica el paso de la práctica cognitiva a la práctica social.

“Si los viejos consumidores se suponían pasivos, los nuevos consumidores son activos. Si los viejos consumidores eran predecibles y permanecían donde les decías que se quedasen, los nuevos consumidores son migratorios y muestran una lealtad hacia las cadenas, las redes y los medios. Si los viejos consumidores eran individuos aislados, los nuevos consumidores están más conectados socialmente. Si el trabajo de los consumidores mediáticos fue antaño silencioso e invisible, los nuevos consumidores son hoy ruidosos y públicos”. (29)

Esta actividad del receptor la entendemos como lo plantea De Certeau  desde su noción de táctica, “…un cálculo que no puede contar con un lugar propio, ni por tanto con una frontera que distinga al otro como una totalidad visible. La táctica no tiene más lugar que el del otro. Se insinúa, fragmentariamente, sin tomarlo en su totalidad, sin poder mantenerlo a distancia. No dispone de una base donde capitalizar sus ventajas, preparar sus expansiones y asegurar una independencia en relación con las circunstancias. Debido a su no lugar, la táctica depende del tiempo, atenta a ‘coger al vuelo’ las posibilidades de provecho. Necesita jugar constantemente con los acontecimientos para hacer de ellos ‘ocasiones’. Sin cesar, el débil debe sacar provecho de fuerzas que le resultan ajenas. Lo hace en momentos oportunos en que combina elementos heterogéneos, pero su síntesis intelectual tiene como forma no un discurso, sino la decisión misma, acto y manera de ‘aprovechar’ la ocasión. Caza furtivamente. Crea sorpresas. Le resulta posible estar allí donde no se le espera. Es astuta”.[4]

La libertad de estos consumidores, o prosumidores como los denomina De Certeau se encuentra circunscrita en el establishments en el sentido de la sociología de Goffman, es decir, un espacio cerrado, con limites para la percepción, en el que se lleva a cabo regularmente un tipo determinado de actividad. En general los usuarios utilizan las tecnologías para recabar información sobre otras personas o dar información sobre ellos mismos, entran en presencia de los demás, interactúa con los otros y realizan una presentación de sí mismo.

Ciertos conceptos y lecturas de la vida cotidiana y la interacción nos serán útiles para interpretar el uso que los jóvenes y adolescentes realizan de sitios como Facebook, HI 5 y otros espacios virtuales de  similares características.

Desde este lugar intentaremos contribuir al debate sobre ciertos temas que se han tornado recurrentes -pero no por esto han dejado de ser interesantes-  en la literatura sobre las nuevas tecnologías de comunicación e información, a saber, los modos de consumo vinculados a Internet, los teléfonos celulares, los procesos de subjetivación, de vinculación y  las nuevas formas de agruparse de un sector de los jóvenes rosarinos.

Consideramos, como ya lo expresó McLuhan que: “Nadie conoce todavía el idioma inherente a la nueva cultura tecnológica. Somos todos ciegos y sordomudos, respecto de la nueva situación. Nuestros más impresionantes vocablos y pensamientos nos traicionan, ya que nos remiten a lo pre existente, no a lo actual”.[5]

Nosotros tampoco lo conocemos por lo que lo que se leerá a continuación son unas notas que buscan explorar este nuevo marco social en el que se encuentran los adolescentes y los jóvenes.

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Audiencias: de las “redes sociales” a las “asociaciones en red”

Foro Ibermedia

FIA

(Fundación de Investigación del Audiovisual)

Valencia, España, 2009

Por Sandra Valdettaro


La crisis de las técnicas de medición de audiencias televisivas se hizo visible en los 80 del siglo pasado cuando todos los procedimientos -“diario”, “contador de gente”, “contador de gente pasiva”, etc- demostraron su ineficacia puestos en relación con los fenómenos emergentes del zapping y el zipping que el cable y la videograbación posibilitaron. Las prácticas de creciente autonomía que dichos dispositivos fueron instalando en la actividad espectatorial televisiva hicieron que las descripciones meramente cuantitativas perdieran totalmente su eficacia.

Simultáneamente, las diversas modalidades de sociología y etnometodología de las audiencias de base culturalista -en las versiones, por ejemplo, de Morley y Silverstone-, principalmente desarrolladas durante los 90, tampoco pudieron responder de una manera adecuada al fenómeno de su creciente autonomización, ya que, por cuestiones teórico-epistemológicas, dichos abordajes presentan una limitación debido a que el análisis en producción no forma parte de su objeto de estudio, ocupándose, por tanto, solamente de realizar descripciones de los consumos, es decir, de la recepción. Si bien dicha perspectiva aportó un conocimiento significativo acerca de las distintas escenas que la actividad de la audiencia despliega en situaciones concretas de la vida cotidiana, sin embargo en muchas ocasiones sus resultados presentan una desviación producida por una apropiación doxástica de la tesis de De Certeau sobre el sujeto de la resistencia, que subrepticiamente repone la epistemología del sujeto-de-la-acción-motivada del rational choice, que no es más que el “sujeto de voluntad” de las ontologías clásicas de la Modernidad. Ello, sin dudas, no logra captar la complejidad actual del vínculo producción-reconocimiento.

Creo que es, por tanto, la sociosemiótica actual el enfoque que permite optimizar los conocimientos producidos tanto por el cuantitativismo como por el cualitativismo-culturalista. Una de las hipótesis de dicha semiótica es la de la radical asimetría entre producción y reconocimiento, y la articulación entre ambas instancias es su objeto de estudio. Se trata, en definitiva, de dilucidar las modalidades del “vínculo” establecido entre audiencias y formatos mediáticos en el marco de la vida social de los lenguajes. Dicho de otro modo, de lo que se trata es de estudiar la interfaz producción-reconocimiento

Sin embargo, los adosamientos de complejidad que produce la digitalización presenta desafíos constantes a la investigación, que necesita, a los fines de producción de un conocimiento plausible, complejizar también sus herramientas teóricas y metodológicas. Es por ello que se requiere de una articulación lógicamente ensamblada de la perspectiva semiótica no sólo con los resultados aproximativos y exploratorios de las descripciones cuanti-cualitativas, sino principalmente con las teorías de los sistemas complejos, a los fines de evaluar los niveles de interdependencia entre el sistema de medios y el sistema psíquico (Verón  2007)

Creo necesario enfatizar la necesidad de abordar el “vínculo” producción-reconocimiento incorporando hipótesis sistémicas, ya que, habitualmente, la semiótica se centró en análisis en producción a partir de los cuales se suponía posible inferir gramáticas de reconocimiento. Los conceptos de “lector modelo” de Eco, o “contrato de lectura” de Verón, entre otros, cuya eficacia heurística sigue siendo indiscutible, no logran por sí mismos, sin embargo, en el momento actual de complejización de la mediatización, dilucidar las lógicas de la recepción, porque lo que ha mutado, justamente, son las “condiciones” del reconocimiento. Si por un lado resulta aun posible identificar, en producción, lo que en terminología peirceana podemos nombrar como “objeto inmediato” -ya que, en muchos casos, quienes siguen ocupando el lugar de enunciadores pueden ser considerados aun sujetos corporativos-, sin embargo el reenvío que en reconocimiento se produce a “objetos dinámicos” podrá ser sólo fragmentariamente delimitado apelando a técnicas empíricas cada vez más atentas y sofisticadas debido a los inéditos niveles de complejidad de la digitalización de los vínculos.

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